Dolor de mandíbula en el embarazo: por qué pasa y qué puedes hacer
Llevas unas semanas notando algo raro. Abres la boca y sientes un clic que antes no estaba. O te despiertas con la mandíbula apretada, adolorida, como si hubieras pasado la noche masticando algo. Lo primero que piensas es que es el estrés del embarazo, los nervios, el cansancio. Pero van pasando los días y no se quita. Empeora.
Y ahora la duda grande: ¿puedo hacer algo con esto estando embarazada?
Sí. Hay cosas que se pueden hacer de forma segura. Y hay cosas que conviene esperar. Te voy a explicar ambas, porque en más de 30 años de consulta he atendido muchas pacientes embarazadas con exactamente este cuadro. Es más común de lo que te imaginas.
Por qué el embarazo afecta la mandíbula
Tres factores se combinan durante el embarazo y atacan directamente la articulación de la mandíbula:
Las hormonas aflojan las articulaciones
Durante el embarazo, el cuerpo produce una hormona que hace que los ligamentos se vuelvan más flexibles. Eso tiene un propósito claro: preparar la pelvis para el parto. Pero esa hormona no actúa solo en la pelvis. Actúa en todas las articulaciones del cuerpo, incluyendo la de la mandíbula.
Cuando los ligamentos de la mandíbula se aflojan, la articulación pierde estabilidad. La almohadilla interna que amortigua el movimiento se puede desplazar con más facilidad. Ahí aparece el clic, la molestia al masticar, la sensación de que la mandíbula "no encaja bien."
Si ya tenías una articulación con algo de desgaste — aunque nunca te hubiera dado problemas — el cambio hormonal puede destaparlo.
El estrés dispara el apretamiento
El embarazo trae preocupaciones. Muchas. El parto, la salud del bebé, los cambios en el cuerpo, el trabajo, la economía. Toda esa carga emocional se traduce en tensión muscular. Y la mandíbula es uno de los lugares donde el cuerpo deposita esa tensión.
Muchas pacientes me dicen que nunca habían rechinado los dientes antes del embarazo. Y probablemente tienen razón. El bruxismo puede aparecer por primera vez durante el embarazo, o un bruxismo leve que ya existía puede volverse mucho más intenso.
El resultado: dolor al despertar, dientes sensibles, dolor de cabeza en las sienes y una mandíbula que se siente agotada cada mañana.
Los cambios posturales alteran la mordida
Conforme avanza el embarazo, tu centro de gravedad cambia. La postura se modifica. La cabeza tiende a irse hacia adelante. Ese cambio postural altera la posición de la mandíbula en reposo y puede generar una sobrecarga en músculos que antes trabajaban sin problema.
A esto súmale que muchas mujeres cambian de posición para dormir — ya no pueden dormir boca arriba — y terminan durmiendo de lado con la mano bajo la mejilla, presionando la articulación durante horas.
Qué puede pasar si lo ignoras
Quiero ser honesto contigo sin alarmarte. La mayoría de problemas de mandíbula en el embarazo son manejables. Pero "manejables" no significa que se resuelven solos.
Durante los primeros meses: La molestia va y viene. Un día te duele, al otro no. Te adaptas. Comes cosas más blandas sin darte cuenta. Evitas bostezar mucho. Tal vez le mencionas al ginecólogo y te dice "es normal, son las hormonas." Y sí, las hormonas son parte de la causa. Pero eso no significa que debas simplemente aguantar.
Hacia el segundo o tercer trimestre: Si la articulación ya estaba comprometida, el aumento de la hormona que relaja los ligamentos llega a su punto más alto. El clic se puede volver constante. El dolor al masticar se instala. Los dolores de cabeza relacionados con la mandíbula se mezclan con el cansancio normal del embarazo y ya no sabes qué es qué. El bruxismo nocturno se intensifica porque el sueño es más liviano, más interrumpido, y los niveles de estrés suben conforme se acerca la fecha.
Después del parto: Aquí viene lo que muchas pacientes no esperan. Las hormonas se normalizan, sí. Pero si durante el embarazo la almohadilla interna de la articulación se desplazó, eso no se corrige solo porque los niveles hormonales vuelvan a la normalidad. El daño estructural se queda. Y ahora tienes un recién nacido, pocas horas de sueño y el estrés del postparto multiplicando el bruxismo.
Meses después del parto: La mandíbula sigue doliendo. Pero ahora estás enfocada en el bebé, en la lactancia, en la falta de sueño. Tu dolor pasa a segundo plano. Lo aguantas. Te acostumbras. Y esa costumbre le da tiempo al problema para avanzar.
Muchas pacientes llegan a mi consulta meses después del parto diciendo "me empezó en el embarazo y nunca se me quitó."
Qué se puede hacer de forma segura durante el embarazo
Esta es la parte que más preocupa a las pacientes. "¿No le va a hacer daño al bebé?" La respuesta corta: hay tratamientos seguros y hay otros que esperamos.
Lo que SÍ se puede hacer
Férulas de descarga en ciertos casos. Una férula oclusal es una placa que se usa al dormir para proteger los dientes y relajar los músculos. Si la paciente ya tiene una bien ajustada, puede seguir usándola. Si necesita una nueva, se puede fabricar sin problemas — no requiere radiografías ni medicamentos.
Ejercicios de relajación muscular. Hay ejercicios específicos para soltar la tensión de los músculos de la mandíbula. Se hacen en casa, toman pocos minutos y ayudan bastante. En consulta los enseño y la paciente los repite diariamente.
Compresas tibias. Aplicar calor suave en la zona de la articulación — frente al oído — durante 10-15 minutos ayuda a relajar la musculatura. Se puede hacer dos o tres veces al día sin ningún riesgo.
Modificaciones en la dieta. Suena básico, pero evitar alimentos duros, chicle y mordiscos grandes reduce significativamente la carga sobre la articulación. En lugar de manzana a mordiscos, manzana picada. En lugar de carne fibrosa, preparaciones más blandas.
Técnicas de manejo de estrés. Respiración diafragmática, relajación consciente de la mandíbula durante el día. Cada vez que te sorprendas apretando los dientes — y durante el embarazo pasa más de lo que crees — afloja conscientemente. Labios juntos, dientes separados. Esa es la posición de reposo correcta.
Lo que se espera hasta después del parto
Radiografías. Para hacer un diagnóstico completo de la articulación necesito imágenes. Eso espera hasta después del parto.
Ciertos medicamentos. Antiinflamatorios y relajantes musculares que normalmente uso en tratamientos de la mandíbula están restringidos durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre.
Tratamientos más complejos. Ajustes de mordida, tratamientos de ortodoncia o procedimientos que requieren varias sesiones largas — todo eso lo planificamos para después.
Consejos prácticos para el día a día
Más allá del tratamiento, hay hábitos diarios que marcan diferencia:
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Revisa tu mandíbula varias veces al día. Pon una alarma en el celular si es necesario. Cada vez que suene, pregúntate: ¿estoy apretando los dientes? Si la respuesta es sí, afloja. Labios juntos, dientes separados, lengua apoyada suavemente en el paladar.
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Masajea los músculos de la mandíbula antes de dormir. Con los dedos, haz presión suave y circular sobre los músculos a los lados de la cara, frente a las orejas. Dos minutos por lado. Ayuda a soltar la tensión acumulada del día.
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Evita abrir la boca muy grande. Corta la comida en pedazos pequeños. Controla los bostezos colocando la lengua en el paladar.
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Duerme de espaldas si puedes. Si ya no puedes por el tamaño de la barriga, usa una almohada que soporte bien el cuello y evita poner la mano bajo la mejilla.
Cuándo buscar ayuda y no esperar
Si tienes alguno de estos síntomas, no lo dejes pasar:
- La mandíbula se te traba y no puedes abrir o cerrar bien
- Dolor fuerte al masticar que no mejora con alimentos blandos
- No puedes abrir la boca más de dos dedos de ancho
- Dolor que se extiende al oído y no tienes infección
- El dolor interrumpe tu sueño más allá de lo normal del embarazo
Estos no son síntomas para "esperar a que pase." Se pueden evaluar y manejar de forma segura durante el embarazo.
Qué pasa después del parto
Este es el momento donde podemos actuar con todo. Una vez que nace el bebé y pasan las primeras semanas, programamos una evaluación completa. Ahí sí: imágenes, diagnóstico preciso, plan de tratamiento sin restricciones.
En mi experiencia, las pacientes que recibieron manejo durante el embarazo — aunque fuera solo con férula y ejercicios — llegan al postparto en mucho mejor condición que las que aguantaron todo sin hacer nada.
Y cuando el tratamiento funciona, el cambio es claro. Desayunar sin que la mandíbula se queje. Bostezar sin pensarlo dos veces. Despertar sin esa presión en la cara que ya ni recordabas cómo era no tenerla. Poder dedicar tu energía al bebé en lugar de estar pensando en el dolor.
Preguntas frecuentes
¿El dolor de mandíbula en el embarazo se quita solo después del parto?
En algunos casos leves, sí. Las hormonas se normalizan y la articulación se estabiliza. Pero si hubo un desplazamiento real de la almohadilla interna o un desgaste que avanzó durante esos meses, eso no se revierte solo. Lo más seguro es evaluarlo.
¿Puedo usar una férula oclusal durante el embarazo?
Sí. La férula es un aparato externo que no involucra medicamentos ni radiación. Si está bien ajustada, se puede usar sin problema. Lo que no recomiendo es comprar una genérica en farmacia — una mal ajustada puede empeorar las cosas.
¿Rechinar los dientes durante el embarazo le hace daño al bebé?
El bruxismo en sí no le hace daño al bebé. El problema es para ti: desgaste dental, dolor muscular, daño articular. Si estás rechinando durante el embarazo, vale la pena manejarlo para proteger tu salud.
¿A qué mes del embarazo es más común que aparezca el dolor de mandíbula?
No hay un mes exacto. Pero veo dos picos: al inicio del embarazo, cuando el estrés y las preocupaciones son más intensos, y hacia el tercer trimestre, cuando las hormonas que relajan los ligamentos están en su nivel más alto.
Lo que te recomiendo
Si estás embarazada y la mandíbula empezó a darte problemas — o si ya los tenías y empeoraron — no necesitas esperar nueve meses sufriendo. Hay cosas seguras que se pueden hacer ahora. Y hay un plan claro para lo que se hará después.
Lo que más me importa es que no llegues al postparto con un problema articular que se dejó avanzar meses sin atención. Eso siempre es más difícil de resolver.
Puedes agendar una consulta para que evaluemos tu caso, veamos qué se puede hacer ahora y dejemos listo el plan para cuando estés lista.
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