Dolor de oído y mandíbula: cuando el problema no está en el oído

Dolor de oído y mandíbula — especialista ATM Quito

Hace unos meses llegó a mi consulta una contadora de 44 años. Llevaba ocho meses con dolor en el oído izquierdo. Sordo, constante, peor en las mañanas. Ya había ido a dos otorrinolaringólogos. Le hicieron exámenes de audición, le revisaron el tímpano, le miraron el oído con todo lo que hay que mirarlo. Resultado: oído perfecto. Le dijeron que podía ser estrés. Le recetaron relajantes musculares que no hicieron nada.

Cuando me la refirieron, le hice una pregunta que nadie le había hecho: "¿Te duele más cuando masticas?" Se quedó pensando y dijo: "Ahora que lo dice, sí. Y cuando bostezo."

Le revisé la articulación de la mandíbula — la articulación temporomandibular. Una pieza interna del lado izquierdo estaba fuera de lugar. Los músculos profundos de la mandíbula estaban duros y acalambrados. Su dolor de oído no venía del oído. Venía de la mandíbula.

Este caso no es raro. Es lo que veo semana tras semana. Y probablemente es lo que te trajo aquí.

Por qué la mandíbula puede doler "en el oído"

La articulación temporomandibular — la ATM — está a menos de un centímetro del oído. Comparten los mismos nervios. Comparten la misma circulación de sangre. Los músculos que mueven la mandíbula llegan hasta zonas que están prácticamente pegadas al oído.

Cuando la ATM se inflama, cuando un músculo se tensa, cuando una pieza interna de la articulación se sale de su lugar, el cerebro recibe señales de dolor de esa zona. Y las interpreta como dolor de oído. Porque para tu sistema nervioso, es prácticamente el mismo lugar.

Esto se llama dolor referido. El origen está en la articulación, pero tú lo sientes en el oído. Es el mismo fenómeno por el que un infarto puede doler en el brazo izquierdo — el dolor viaja por caminos nerviosos compartidos.

Así de cerca están estas estructuras. Y esa cercanía es exactamente lo que genera la confusión.

Las señales de que tu dolor de oído viene de la mandíbula

Después de 30 años revisando este tipo de articulaciones, he aprendido a identificar patrones que me orientan incluso antes de hacer el examen completo. Si te identificas con tres o más de estos, hay una probabilidad alta de que tu oído no sea el problema:

El oído te duele pero escuchas bien. Las infecciones de oído afectan la audición. Los problemas de ATM no. Si tu oído duele pero escuchas perfecto, el oído probablemente está sano.

El dolor empeora al masticar, bostezar o abrir mucho la boca. Comer algo duro. Morder una manzana. Bostezar. Si cualquiera de estas acciones aumenta el dolor en el oído, eso apunta directamente a la ATM. Porque estás moviendo la articulación, no el oído.

Sientes la mandíbula cansada o adolorida, especialmente al despertar. El dolor de oído ATM rara vez viene solo. Casi siempre lo acompaña tensión en la quijada, dolor en los músculos de la cara, o sensación de mandíbula tiesa al despertar.

El dolor es de un solo lado. Los problemas de ATM casi siempre afectan un solo lado. Si te duele el oído derecho y la mandíbula del mismo lado, eso es una pista fuerte.

Ya te revisaron el oído y no encontraron nada. Esto es lo que más veo. Pacientes que ya pasaron por uno, dos, hasta tres otorrinos. Les dijeron que el oído está bien. Y tienen razón — está bien. El problema está al lado.

Escuchas un clic o un crujido al abrir la boca. Eso ya es diagnóstico casi seguro de disfunción de ATM. Un oído enfermo no produce clics al abrir la boca. Una articulación con algo fuera de lugar adentro, sí.

Qué otros síntomas pueden aparecer juntos

El dolor de oído y mandíbula rara vez viaja solo. Los pacientes que veo con este problema frecuentemente reportan otros síntomas que parecen no tener relación — pero la tienen. Todos nacen del mismo lugar.

Zumbido en el oído

El tinnitus asociado a problemas de ATM es más frecuente de lo que la gente cree. Un zumbido constante, o que va y viene, que los otorrinos no logran explicar. La tensión de los músculos profundos de la mandíbula puede afectar un conducto que conecta la mandíbula con el oído y generar esa sensación de zumbido o presión.

Sensación de oído tapado

Como si estuvieras en un avión que no termina de aterrizar. Esa sensación de oído tapado sin infección es otro síntoma clásico de disfunción de ATM. Hay un músculo que ayuda a regular la presión del oído, y ese músculo comparte nervios con la mandíbula. Cuando se tensa por un problema en la articulación, el oído se siente tapado.

Dolor de cabeza

Especialmente en las sienes y detrás de los ojos. Los músculos temporales — los que puedes sentir a los lados de la cabeza cuando aprietas los dientes — se insertan en el cráneo y cuando se tensan generan dolor de cabeza por tensión. Muchos pacientes míos estuvieron años tomando pastillas para el dolor por "migraña" que resultó ser dolor muscular que venía de la ATM.

Dolor de cuello

Los músculos de la mandíbula están conectados con los músculos del cuello. Cuando los músculos de la mandíbula se tensan, los del cuello compensan. Es una cadena. Por eso el dolor de oído ATM frecuentemente viene con cuello rígido.

Lo que pasa cuando este dolor se ignora

Voy a ser directo. El dolor de oído por ATM no se resuelve solo. Llevo más de tres décadas tratando esto y puedo contar con los dedos de una mano los casos donde se resolvió sin tratamiento.

Lo que sí pasa es que el cuerpo compensa. Y esa compensación tiene un costo.

En los primeros meses, el dolor es intermitente. Va y viene. Tienes días buenos. Te convences de que "ya se está pasando." Después de 6-8 meses, se vuelve más constante. Los músculos llevan tanto tiempo tensos que ya no logran relajarse por sí solos. La pieza interna de la articulación que empezó un poco fuera de lugar se ha deformado.

Al año, la articulación empieza a desgastarse. Se escucha un sonido rasposo, como arena, al abrir la boca. Ya no puedes abrir bien. Dolor que ya no se va con ibuprofeno. Lo que al principio era un caso que se resolvía con una férula y terapia muscular en 4-6 semanas, ahora necesita 4-6 meses de tratamiento combinado.

No te cuento esto para presionarte. Te lo cuento porque es lo que he visto pasar, caso tras caso, durante más de 30 años. Y porque la diferencia entre tratarlo temprano y tratarlo tarde es enorme — en tiempo, en complejidad, en costo.

El peregrinaje médico: por qué tardas en llegar al lugar correcto

Hay algo que me frustra como doctor, y se lo digo a mis pacientes con honestidad: el dolor de oído por ATM es uno de los problemas que peor se diagnostica en la medicina. No porque los médicos no sean buenos. Sino porque la ATM cae en una zona gris entre especialidades.

Te duele el oído. Vas al otorrino. Lógico. El otorrino revisa el oído, no encuentra nada, te manda de vuelta. Algunos te refieren al neurólogo por si es un problema de los nervios. El neurólogo pide una resonancia de cráneo, no encuentra nada, te dice que puede ser estrés. En todo ese recorrido, nadie te revisó la mandíbula.

Esto no es culpa de nadie en particular. La disfunción de ATM no se enseña con profundidad en la carrera de medicina general. Se enseña en odontología, y específicamente en la subespecialidad de problemas de la articulación de la mandíbula. El problema es que cuando te duele el oído, no piensas en el dentista.

Si quieres ahorrar tiempo y dejar de dar vueltas, esto te ayuda: saber qué médico trata la ATM es el primer paso para resolver el problema.

Cómo se diagnostica: qué hago yo en consulta

La evaluación de ATM que hago no es complicada ni dolorosa. Toma 20-30 minutos y es bastante tranquila. Te explico paso a paso para que sepas qué esperar.

Primero: la historia clínica

Te pregunto cuándo empezó el dolor, dónde lo sientes exactamente, qué lo empeora, qué lo mejora. Te pregunto si rechinas los dientes, si tu pareja ha escuchado algo, si tienes estrés. Te pregunto por tu historia con otros especialistas — quién te ha visto, qué te dijeron, qué tratamientos probaste. Cada dato me ayuda a armar el mapa.

Segundo: el examen de la articulación

Toco la ATM de ambos lados mientras abres y cierras la boca. Busco si hay dolor al presionar, clics, o un sonido rasposo. Mido cuánto puedes abrir. Reviso si la mandíbula se desvía al abrir — eso me dice qué lado está afectado. Escucho los sonidos de la articulación. Todo esto se hace con mis manos y un estetoscopio. No duele.

Tercero: examen muscular

Reviso con las manos cada grupo de músculos involucrado: los de la mandíbula, los de las sienes, los profundos de la boca y los del cuello. Los puntos de dolor me dicen cuáles músculos están acalambrados y me orientan hacia la causa. Si el músculo principal de la mandíbula está duro, eso sugiere apretamiento. Si los músculos profundos están inflamados, eso sugiere que algo dentro de la articulación se movió de su lugar.

Cuarto: examen dental

Reviso la mordida. Cómo contactan los dientes superiores con los inferiores. Si hay desgaste por bruxismo. Si hay puntos donde los dientes chocan antes de tiempo y desequilibran la mordida. Todo esto afecta directamente a la ATM.

Si necesito más información

En algunos casos pido una tomografía especial de las articulaciones o una resonancia magnética. La tomografía me muestra los huesos — si hay desgaste o si el hueso se está deteriorando. La resonancia me muestra las partes blandas de la articulación — si algo está fuera de lugar, deformado, o inflamado. No siempre son necesarias. Depende de lo que encuentre en el examen clínico.

Tratamiento: cómo se resuelve esto

El tratamiento del dolor de oído por ATM tiene varios niveles, dependiendo de la severidad y de cuánto tiempo lleves con el problema.

Férula oclusal

Es la base del tratamiento en la mayoría de casos. La férula oclusal es una placa que se usa al dormir — transparente, cómoda, hecha a medida. Lo que hace es descargar la articulación, redistribuir las fuerzas del apretamiento y permitir que los músculos se relajen durante la noche.

La hacemos en dos citas. En la primera tomo moldes de tu boca. En la segunda te la entrego ajustada a tu mordida. No es invasiva. No modifica tus dientes. Y la puedes dejar de usar cuando ya no la necesites.

Terapia de los músculos

Los músculos que llevan meses duros y tensos necesitan ayuda para relajarse. Esto incluye compresas tibias, masaje en los puntos donde el músculo está más duro, y ejercicios específicos para relajar la mandíbula. Yo enseño una rutina corta — 5 minutos, 3 ejercicios — que mis pacientes hacen en casa antes de dormir.

En casos de tensión muscular severa, refiero a un fisioterapeuta especializado en cara y mandíbula. El fisioterapeuta trabaja los músculos con las manos, con técnicas que complementan lo que hacemos en la parte dental.

Ajuste de la mordida

Si la mordida tiene puntos que interfieren con el movimiento normal de la mandíbula, esos puntos mantienen el ciclo de tensión muscular. Un ajuste de la mordida — pulir con cuidado los puntos donde los dientes chocan mal — puede hacer que la mandíbula cierre en una posición más equilibrada. Es un procedimiento sencillo, indoloro, que se hace en una cita.

Medicamentos de apoyo

Cuando el dolor es intenso, un antiinflamatorio y un relajante muscular ayudan a romper el ciclo de dolor y tensión. No es el tratamiento en sí — es lo que te permite llegar al tratamiento con menos molestia. Siempre por un período corto y definido.

Cuánto tarda en mejorar

Depende. Y sé que esa no es la respuesta que quieres leer, pero es la honesta.

Un caso leve — dolor de 2-3 meses, con la articulación todavía bien y solo los músculos tensos — mejora en 3-4 semanas con férula y ejercicios.

Un caso moderado — dolor de más de 6 meses, con una pieza de la articulación fuera de lugar y músculos que llevan mucho tiempo tensos — necesita 2-3 meses de tratamiento activo.

Un caso severo — dolor de más de un año, con desgaste en la articulación — puede necesitar 4-6 meses y tratamiento combinado con fisioterapia.

La mejoría no es lineal. Hay semanas mejores y semanas peores. Pero si el diagnóstico es correcto y el tratamiento es consistente, la tendencia siempre va hacia abajo. Menos dolor, menos tensión, menos frecuencia.

Cómo se siente resolver esto

La contadora que te mencioné al principio volvió a su control a las 6 semanas. El dolor de oído que la había acompañado 8 meses se había ido. Le pregunté cómo se sentía y me dijo algo que me quedó: "Doctor, lo más loco es que ya no me acuerdo de cuál oído era el que me dolía."

Eso me lo dicen mucho. Cuando el dolor crónico desaparece, la memoria del dolor se borra rápido. Lo que queda es la sorpresa de que la solución estaba en un lugar donde nadie había mirado.

Otro paciente — un abogado de 52 años, con dolor de oído de casi un año — me dijo a los dos meses de tratamiento: "Hace una semana me di cuenta de que mastiqué un bolón de verde entero sin pensar en el dolor. No me acordé de la mandíbula ni una vez." Para alguien que llevaba meses comiendo solo cosas blandas porque masticar le provocaba dolor en el oído, eso fue significativo.

No prometo milagros. Prometo un diagnóstico claro y un tratamiento que funciona cuando el problema realmente es la ATM. Y en la mayoría de los casos que llegan con este problema — dolor de oído que el otorrino no explica — lo es.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi dolor de oído es por la mandíbula y no por una infección?

Las infecciones de oído generalmente vienen con fiebre, secreción, pérdida auditiva o sensación de líquido dentro del oído. El dolor de oído por ATM no tiene ninguno de esos síntomas. Viene con dolor al masticar, tensión en la mandíbula, y un oído que al ser examinado está completamente normal.

¿Puede un otorrino diagnosticar un problema de ATM?

Algunos otorrinos lo sospechan y te refieren. Pero el examen de la articulación de la mandíbula no es algo que el otorrino haga normalmente en su consulta. Para un diagnóstico preciso necesitas un especialista en ATM que revise la articulación y los músculos a fondo.

¿El dolor de oído por ATM puede afectar los dos oídos?

Puede, pero es menos frecuente. Lo más común es que sea de un solo lado — del mismo lado donde la articulación está más afectada. Si te duelen los dos oídos y ninguno tiene nada, hay que evaluar ambas articulaciones porque el problema puede estar en las dos.

¿Necesito dejar de comer cosas duras mientras me tratan?

Durante las primeras semanas de tratamiento, sí conviene evitar alimentos que exijan mucha fuerza de masticación — carnes muy duras, frutos secos a puñados, manzanas a mordiscos. No porque estés en dieta, sino porque le das descanso a la articulación mientras se desinflama. Una vez que los síntomas mejoran, vuelves a comer normal progresivamente.

¿Esto me va a volver a pasar después del tratamiento?

Puede haber recaídas, sobre todo en personas con alto nivel de estrés o bruxismo nocturno persistente. Por eso el tratamiento incluye educación — aprender a identificar las señales temprano, mantener la rutina de ejercicios, y usar la férula en períodos de mayor tensión. Los pacientes que siguen estas pautas rara vez vuelven al nivel de dolor que tenían al inicio.


Si llevas semanas o meses con dolor de oído que nadie te ha podido explicar, y si ese dolor se acompaña de molestia en la mandíbula al masticar o al despertar, hazte una evaluación de ATM. Toma media hora, no duele, y puede darte la respuesta que llevas tiempo buscando.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Si tienes síntomas persistentes, agenda una evaluación con un especialista en ATM.

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