No puedo abrir bien la boca: causas y tratamiento

No puedo abrir bien la boca — especialista ATM Quito

Hace unos meses llegó a mi consulta una diseñadora gráfica de 36 años. Me dijo algo que escucho con frecuencia: "Doctor, no puedo abrir bien la boca." Llevaba seis semanas así. Empezó una mañana al despertar — quiso bostezar y la mandíbula no le abrió del todo. Como si hubiera un tope. No dolía mucho, pero la boca simplemente no pasaba de cierto punto.

Al principio pensó que se le iba a pasar. Una semana. Dos. Tres. No se pasó. Ya no podía morder una hamburguesa porque la boca no abría lo suficiente. Se cepillaba los dientes con cuidado porque el cepillo apenas entraba. En el dentista le habían dicho que "los músculos estaban tensos" y le recomendaron relajantes musculares. Los tomó dos semanas. La boca seguía igual.

Cuando la examiné, la apertura era de 28 milímetros. Lo normal está entre 40 y 55. Le cabía apenas un dedo y medio entre los dientes superiores e inferiores, cuando deberían caber tres. Palpé la articulación del lado derecho — la almohadilla interna se había salido de lugar y estaba bloqueando el movimiento. Los músculos de la mandíbula, de ambos lados, estaban duros y agarrotados por semanas de compensación.

El diagnóstico fue claro. La almohadilla de la articulación se había desplazado y no regresaba a su posición al abrir la boca — estaba actuando como un tope mecánico. Con el tratamiento adecuado, en ocho semanas estaba abriendo 42 milímetros. Volvió a comer normal.

Ese caso lo veo repetido con frecuencia. Y si tú estás leyendo esto porque tu boca no abre bien, quiero que sepas dos cosas: tiene explicación, y en la gran mayoría de casos tiene solución.

Lo que pasa cuando la boca no abre y no haces nada

Cuando no puedes abrir bien la boca y dejas pasar el tiempo, sucede algo que los pacientes no se esperan: los músculos se acortan.

Es como si tuvieras un brazo enyesado semanas — al quitar el yeso, el brazo no se estira del todo. No porque haya algo roto, sino porque los músculos y los tejidos se adaptaron a la posición restringida. Lo mismo pasa con la mandíbula. Si llevas semanas o meses abriendo a medias, los músculos de la masticación se adaptan a ese rango reducido y se acortan. Recuperar la apertura completa después se vuelve más difícil y toma más tiempo.

La otra cosa que pasa: la articulación empieza a sufrir cambios. Si la almohadilla interna está fuera de lugar y bloqueando el movimiento, la presión se redistribuye de forma anormal. Los huesos de la articulación que deberían estar protegidos por esa almohadilla quedan expuestos. Con el tiempo, eso genera desgaste.

He visto pacientes que llegaron a los 4-5 meses de no poder abrir bien la boca. Para entonces, los músculos estaban tan acortados que la recuperación que hubiera tomado 6-8 semanas al inicio necesitó 4-5 meses de terapia constante. No te cuento esto para presionarte — te lo cuento para que entiendas por qué no conviene esperar.

Por qué la boca deja de abrir: las 3 causas principales

1. La almohadilla de la articulación que se salió de lugar y se trabó

Esta es la causa más frecuente que veo cuando un paciente llega diciendo que no puede abrir bien la boca. Y para entenderla hay que saber cómo funciona la articulación.

La articulación de la mandíbula — la ATM — tiene adentro una pieza de tejido firme que funciona como amortiguador entre los dos huesos. Cuando abres la boca, esa pieza se desliza junto con la mandíbula para que el movimiento sea suave. En condiciones normales, la pieza se desplaza al abrir y vuelve a su lugar al cerrar.

En algunos pacientes, esa pieza se va desplazando poco a poco hacia adelante. Al principio, cada vez que abres la boca, el hueso la "salta" — y eso produce el clic o chasquido que algunas personas escuchan. Pero llega un momento en que la pieza se desplaza lo suficiente como para que el hueso ya no pueda pasarle por encima. Se queda trabada adelante y actúa como una barrera física. Es como un cajón que tiene algo atorado adentro y no se puede abrir del todo.

Cuando esto pasa, el clic desaparece — pero no porque la articulación se haya curado, sino porque la pieza ya no se mueve. Y la boca deja de abrir completamente.

La pista clásica de esta causa: antes te tronaba la mandíbula y de pronto dejó de hacerlo, y al mismo tiempo la boca empezó a no abrir bien. Si eso te suena familiar, es muy probable que sea esto.

Si quieres entender más sobre los sonidos de la mandíbula y qué significan, puedes leer por qué truena la mandíbula.

2. Los músculos de la mandíbula agarrotados

La segunda causa más frecuente. Los músculos que abren y cierran la mandíbula pueden llegar a un punto de tensión tan alto que literalmente no dejan que la boca abra.

Piénsalo así: si tienes el puño cerrado con todas tus fuerzas y alguien intenta abrirte los dedos, no puede. No porque los dedos estén dañados, sino porque el músculo no suelta. Lo mismo pasa con la mandíbula. Los músculos que la cierran — especialmente el músculo principal de la mandíbula y los músculos de la sien — pueden entrar en un estado de tensión extrema donde no se relajan. La boca no abre porque el músculo no deja.

¿Qué los pone así? Varias cosas:

La pista de esta causa: la limitación suele ser gradual. No despertaste un día sin poder abrir — fue reduciéndose poco a poco. Y al intentar abrir a la fuerza, duelen los músculos de la cara, no la articulación.

3. Inflamación dentro de la articulación

Cuando la ATM se inflama — por una sobrecarga, un golpe, artritis, o por el mismo desplazamiento de la almohadilla — los tejidos de adentro se hinchan. Esa hinchazón ocupa espacio y reduce mecánicamente cuánto puede moverse la mandíbula.

El dolor suele ser constante, sordo, y empeora al masticar o al intentar abrir la boca. La zona frente al oído puede estar sensible al tacto. Si la inflamación es por artritis, es posible que la mandíbula se sienta más tiesa al despertar y vaya aflojando durante el día — similar a lo que pasa con las articulaciones de las manos en personas con artritis.

Esta causa puede aparecer sola o combinada con las dos anteriores. Es frecuente que la almohadilla desplazada genere inflamación alrededor, y que esa inflamación provoque tensión muscular como respuesta. Las tres causas pueden estar presentes al mismo tiempo, y parte de mi trabajo en la evaluación es determinar cuál predomina.

La prueba que puedes hacer en casa

Antes de venir a consulta, puedes hacerte una prueba rápida para saber si tu apertura está limitada.

Abre la boca lo más que puedas — sin forzar, sin que duela. Ahora intenta meter tres dedos apilados — índice, medio y anular — entre los dientes de arriba y los de abajo. Mételos de forma vertical, no horizontal.

Esta prueba es orientativa. No reemplaza la medición precisa que hago en consulta con instrumentos. Pero te da una idea clara de si algo anda mal.

Cómo se evalúa en consulta

La evaluación que hago cuando un paciente llega con la boca que no abre bien es metódica. Necesito responder tres preguntas: ¿es la articulación, los músculos, o ambos? ¿Cuál lado está más afectado? ¿Hay desgaste?

Medición de la apertura

Lo primero que hago es medir con exactitud cuántos milímetros abre tu boca. La apertura normal está entre 40 y 55 milímetros. Menos de 35 ya se considera limitada. Menos de 25 es limitación severa. También mido los movimientos laterales — cuánto puedes mover la mandíbula hacia cada lado — porque eso me da pistas de cuál articulación está restringida.

Evaluación de la articulación

Palpo la articulación de ambos lados mientras abres y cierras la boca. Busco dolor al presionar, chasquidos, o un sonido rasposo como arena que me indique desgaste. Reviso si la mandíbula se desvía hacia un lado al abrir — eso es una señal casi segura de que la almohadilla de ese lado está bloqueando el movimiento.

Evaluación muscular

Reviso los músculos uno por uno: el músculo principal de la mandíbula a los lados de la cara, los músculos de la sien, los músculos profundos que están detrás del pómulo, y los músculos del cuello. Busco si están agarrotados, si tienen nudos de tensión, y cuáles reproducen el dolor que sientes. Esto me dice cuánto del problema es muscular y cuánto es articular.

Evaluación dental

Reviso cómo muerdes — si los dientes de arriba y de abajo contactan de forma pareja o si hay puntos que chocan antes de tiempo y desequilibran la mandíbula. Una mordida desalineada puede estar contribuyendo a la sobrecarga que llevó a la limitación.

Imágenes

Si sospecho que la almohadilla está trabada o que hay desgaste en los huesos, pido una imagen. Una tomografía en 3D me muestra el estado de los huesos y si hay cambios en la forma de la articulación. Una resonancia magnética me muestra la almohadilla — si está desplazada, deformada, o si hay líquido inflamatorio dentro de la articulación.

No siempre necesito imágenes. Depende de lo que encuentre en el examen. Pero cuando la apertura está severamente limitada, las imágenes me ayudan a planificar el tratamiento con más precisión.

Tratamiento: la mayoría de casos responde sin cirugía

Esto es algo que necesito decir desde el principio porque muchos pacientes llegan con miedo de que los van a operar. En más del 90 por ciento de los casos que veo de boca que no abre bien, el tratamiento es conservador. Sin cirugía. Sin procedimientos invasivos.

Placa para dormir y reposicionamiento

La placa para dormir — una pieza de acrílico hecha a la medida de tu boca — es la base del tratamiento. Lo que hace es reposicionar la mandíbula ligeramente para descargar la articulación y permitir que los músculos se relajen durante la noche. Si la almohadilla está desplazada, la placa ayuda a crear espacio dentro de la articulación para que esa pieza tenga oportunidad de reacomodarse.

La hacemos en dos citas. En la primera tomo los moldes. En la segunda te la entrego ajustada. Se usa para dormir y, en casos de limitación importante, también durante el día en las primeras semanas.

Terapia muscular y ejercicios de apertura

Cuando los músculos están agarrotados y no sueltan, necesitan ayuda para volver a su longitud normal. Los ejercicios de apertura progresiva son parte central del tratamiento. Te enseño una rutina en consulta — movimientos suaves y controlados para ir ganando milímetros de apertura cada semana sin forzar la articulación.

Se complementa con calor húmedo antes de los ejercicios — una toalla con agua tibia sobre la mandíbula durante 10-15 minutos. El calor relaja el músculo y permite que el estiramiento sea más efectivo.

En casos donde la tensión muscular es severa, refiero a fisioterapia especializada en cara y mandíbula. El fisioterapeuta trabaja los músculos con técnicas manuales que son muy efectivas para liberar la tensión acumulada.

Control de la inflamación

Si hay inflamación dentro de la articulación — y muchas veces la hay cuando la almohadilla está fuera de lugar — un ciclo corto de antiinflamatorio ayuda a deshinchar los tejidos y facilitar la recuperación. No es el tratamiento por sí solo, pero abre una ventana para que la placa y los ejercicios funcionen mejor.

Ajuste de la mordida

Si detecto que la mordida tiene puntos que interfieren con el movimiento normal de la mandíbula, un ajuste — pulir con cuidado los puntos donde los dientes chocan mal — puede ser parte del plan. No siempre se necesita, pero cuando se necesita, marca una diferencia.

¿Y si nada de esto funciona?

En los casos donde el tratamiento conservador no logra resultados después de un tiempo razonable, hay opciones más avanzadas: lavado articular — un procedimiento mínimo donde se introduce líquido dentro de la articulación para desinflamar y mejorar la movilidad — o en casos muy específicos, cirugía articular. Pero insisto: esto es la excepción, no la regla. La gran mayoría mejora con el tratamiento conservador.

Cuánto tarda en recuperarse la apertura

Te doy los números que veo en mi práctica, para que tengas expectativas reales:

La mejoría no es lineal. Puedes ganar 5 milímetros en una semana y 1 milímetro en la siguiente. Lo que importa es la tendencia — que vaya aumentando. Los pacientes que hacen los ejercicios diariamente y usan la placa todas las noches son los que mejores resultados tienen. Es así de directo.

Lo que recuperas cuando la boca vuelve a abrir

La diseñadora de la que te hablé al inicio del artículo volvió a su control a las ocho semanas. La apertura había pasado de 28 milímetros a 42. Le pregunté cómo se sentía.

Me dijo: "Doctor, ayer fui al dentista para una limpieza. Me pidió que abriera la boca y la abrí normal, sin pensarlo. La higienista no tuvo que pedirme que abriera más. Llevaba meses evitando ir al dentista porque era un calvario abrir la boca para cualquier procedimiento."

Ese detalle — ir al dentista sin que sea una tortura — es algo que los pacientes con la boca que no abre mencionan mucho. Pero también mencionan cosas más cotidianas. Morder una manzana. Comerse un sánduche sin desarmarlo. Bostezar sin miedo a que la mandíbula se trabe. La capacidad de masticar sin dolor y sin limitación cambia la rutina diaria de formas que solo aprecias cuando la perdiste.

Preguntas frecuentes

¿La boca que no abre bien puede ser por un problema dental?

Rara vez un problema dental por sí solo limita la apertura. Una infección grande en una muela puede causar hinchazón que restringe la apertura, pero eso viene con dolor intenso y signos de infección visibles. Si la boca no abre y no hay infección dental evidente, lo más probable es que sea un problema articular o muscular.

¿Los relajantes musculares sirven para abrir la boca?

Pueden ayudar temporalmente si el problema es predominantemente muscular. Pero no resuelven la causa. Si la almohadilla de la articulación está bloqueando el movimiento, el relajante muscular no va a hacer que la almohadilla se mueva. Lo que veo frecuentemente es pacientes que tomaron relajantes musculares por semanas sin mejoría, porque el problema no era solo muscular. El medicamento tiene su lugar — pero como apoyo al tratamiento, no como tratamiento único.

¿Es verdad que si no puedo abrir bien la boca me van a operar?

En la gran mayoría de los casos, no. Más del 90 por ciento de los pacientes que atiendo por esta razón responden al tratamiento conservador — placa para dormir, ejercicios, terapia muscular. La cirugía existe como opción para casos que no mejoran con nada de esto, pero es la última línea, no la primera. Si alguien te dice que la primera opción es operar, busca una segunda opinión.

¿Puedo forzar la boca para abrirla más?

No. Forzar la apertura puede empeorar la situación — puedes lesionar los tejidos de la articulación o hacer que los músculos se contraigan aún más como respuesta protectora. La recuperación de la apertura se hace de forma gradual, controlada, con ejercicios específicos que respetan el límite de cada día. Es como rehabilitar una rodilla después de una lesión: se hace progresivamente, nunca a la fuerza. Si quieres saber qué hacer si la mandíbula se traba de golpe, pronto publicaremos una guía en mandíbula trabada: qué hacer.

¿Esto me puede pasar otra vez después de tratarme?

Puede haber recaídas, sobre todo si tienes bruxismo o si pasas por períodos de estrés alto. Por eso parte del tratamiento incluye aprender a reconocer las señales tempranas — tensión en la mandíbula, reducción leve de la apertura, reaparición de un clic — para actuar antes de que el problema se instale de nuevo. Los pacientes que mantienen la rutina de ejercicios y usan la placa para dormir en épocas de mayor tensión tienen muchas menos recaídas.


Si tu boca no abre bien — si sientes un tope, si no puedes meter tres dedos entre los dientes, si comer o ir al dentista se convirtió en un problema — hazte evaluar. Es tratable. Y cuanto antes empieces, más rápido y más simple es el camino de vuelta a la normalidad.

Una evaluación de ATM toma media hora. Sales sabiendo qué tienes y con un plan claro.

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.

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