Brackets vs. Invisalign: diferencias reales y cuál es mejor para ti

Brackets vs. Invisalign — ortodoncia Quito

Ya decidiste que necesitas ortodoncia. Bien. Ahora viene la segunda decisión y todo el mundo tiene una opinión. Tu amiga que se puso Invisalign te dice que es lo mejor que existe. Tu primo que usó brackets te dice que los alineadores no sirven para nada serio. Tu compañero de trabajo te dice que los brackets son del siglo pasado. Y en redes sociales encuentras ortodoncistas que solo promocionan uno o solo el otro.

¿A quién le crees?

A nadie que te diga que uno es siempre mejor que el otro. Porque no lo es.

Yo uso los dos. Brackets e Invisalign. Llevo más de 30 años poniendo brackets y varios años trabajando con alineadores. Y lo que te puedo decir es que cada sistema tiene cosas que hace mejor y cosas que hace peor. La pregunta no es "¿cuál es mejor?" sino "¿cuál es mejor para tu caso?"

Te voy a dar la comparación honesta que necesitas. Sin marketing. Sin favoritismos. Con la realidad clínica que veo todos los días en mi consulta en Quito.

Cómo funciona cada uno — en simple

Brackets

Son piezas pequeñas que se pegan a cada diente. Se conectan con un arco de alambre que pasa por todos ellos. Ese arco ejerce fuerzas que van moviendo cada diente a donde necesita ir.

Cada 4 a 6 semanas, yo cambio el arco o lo ajusto. A veces agrego elásticos, resortes o accesorios que producen movimientos específicos. Es un sistema mecánico con mucho control: puedo decidir exactamente qué diente mover, en qué dirección, con cuánta fuerza y cuándo.

Los brackets van pegados. No te los quitas. Trabajan 24 horas al día, 7 días a la semana, sin que tengas que hacer nada más que mantenerlos limpios.

Invisalign (alineadores transparentes)

Son placas de plástico transparente hechas a medida con tecnología digital. Cada placa mueve los dientes un poquito. Usas una placa entre una y dos semanas, la cambias por la siguiente, y así sucesivamente.

El tratamiento se planifica por computadora. Un software simula el movimiento de los dientes desde la posición actual hasta la posición final, y genera todas las placas necesarias para ese recorrido. Pueden ser 15, 30 o 50 placas, dependiendo del caso.

Las placas son removibles. Te las quitas para comer y para lavarte los dientes. Después te las vuelves a poner.

Lo que los brackets hacen mejor

No voy a adornar esto. Los brackets tienen ventajas reales que los alineadores no pueden igualar en ciertos escenarios.

Control de movimientos complejos

Cuando un diente está muy rotado, muy inclinado o necesita moverse en tres dimensiones al mismo tiempo, los brackets dan un control que los alineadores todavía no alcanzan. El arco de alambre transmite fuerzas de forma continua y precisa. Y yo puedo hacer ajustes en la silla que cambian la dirección del movimiento en segundos.

Con alineadores, movimientos como sacar un diente que está impactado dentro del hueso, rotar un colmillo 45 grados o cerrar el espacio de una extracción con precisión milimétrica son difíciles. No imposibles. Pero más limitados.

Casos severos de mordida

Mordida cruzada complicada, sobremordida profunda donde los dientes de abajo se clavan en el paladar, mordida abierta esquelética. En estos casos, los brackets con sus elásticos, arcos y accesorios dan más herramientas que un juego de placas plásticas.

No dependen de tu disciplina

Esto suena menor pero no lo es. Los brackets trabajan solos. No tienes que recordar ponértelos. No puedes decidir "hoy no los uso". Están ahí, haciendo su trabajo las 24 horas.

Los alineadores necesitan que tú cooperes. Y créeme — he visto muchos tratamientos fallar porque el paciente los usaba 14 horas en vez de 22, o se los quitaba para almorzar y se olvidaba de ponérselos hasta la noche.

Costo

En general, los brackets son más económicos que Invisalign. La diferencia varía según el caso, pero en promedio los alineadores cuestan entre un 20% y un 40% más que los brackets metálicos para el mismo caso. Los brackets estéticos están en un punto intermedio.

Lo que Invisalign hace mejor

Los alineadores también tienen ventajas legítimas que los brackets no ofrecen.

Estética durante el tratamiento

Esto es obvio pero hay que decirlo: los alineadores son casi invisibles. De cerca se notan un poco. De lejos, nadie sabe que los llevas. Para profesionales, personas que hablan en público o cualquiera a quien la estética durante el tratamiento le importa mucho, esta ventaja es enorme.

Los brackets estéticos (cerámica, zafiro) se acercan, pero no llegan al nivel de discreción de los alineadores.

Higiene

Te quitas los alineadores, te lavas los dientes normal, te los vuelves a poner. Tu cepillado es el mismo de siempre. Tu hilo dental funciona igual.

Con brackets, limpiar alrededor de cada pieza y debajo del arco toma más tiempo y esfuerzo. Necesitas cepillos especiales, hilo enhebrador. Si no te limpias bien, se acumula placa y puedes terminar con manchas en los dientes o problemas de encías. No es que no se pueda mantener limpio — se puede — pero requiere más dedicación.

Comodidad

Los brackets tienen piezas metálicas que a veces rozan la parte de adentro de los labios y las mejillas. Las primeras semanas pueden causar llagas. La cera ortodóncica ayuda, pero la molestia es real.

Los alineadores son lisos. No tienen partes que sobresalen. Las primeras horas con una placa nueva causan presión, pero no rozan ni cortan. La mayoría de pacientes reportan menos incomodidad general con alineadores que con brackets.

Comer lo que quieras

Con brackets hay una lista de cosas que no puedes comer: manzanas enteras, choclo, caramelos duros, palomitas. Todo lo que sea muy duro o muy pegajoso puede despegar un bracket.

Con alineadores, te los quitas y comes lo que se te antoje. Sin restricciones. Te lavas los dientes después, te pones los alineadores y listo.

Menos citas y más cortas

Los controles con alineadores suelen ser cada 6 a 8 semanas (comparado con 4 a 6 semanas con brackets) y las citas son más cortas porque no hay arcos que cambiar ni alambres que ajustar. Para personas con agendas apretadas, esto cuenta.

Dónde los dos empatan

Hay aspectos donde la diferencia es mínima o nula:

Resultados finales en casos apropiados. Si tu caso es adecuado para alineadores, el resultado final puede ser igual de bueno que con brackets. La clave está en el diagnóstico correcto.

Duración del tratamiento. Para el mismo caso, la duración es similar. Los alineadores no son más rápidos que los brackets. Ni los brackets más rápidos que los alineadores. Lo que determina la duración es la complejidad de tu caso, no la herramienta.

Dolor. Ambos causan molestia después de cada ajuste o cambio de placa. En ambos casos dura 2 a 3 días. No hay diferencia significativa.

La trampa del "Invisalign sirve para todo"

Tengo que ser directo con algo. Hay una tendencia en el mercado a presentar los alineadores como la solución universal. Marketing agresivo, videos en redes, promesas de tratamientos cortos. Y muchos pacientes llegan a mi consulta convencidos de que Invisalign puede resolver cualquier problema.

No es así.

Los alineadores tienen limitaciones mecánicas reales. No ejercen fuerzas en las mismas direcciones que un arco de alambre. No pueden "agarrar" un diente de la misma forma que un bracket. Para movimientos de torque, extrusión o rotación severa, el plástico simplemente no tiene la capacidad del metal.

¿Significa que los alineadores son malos? No. Significa que tienen un rango de casos donde funcionan bien y otro donde no. Y parte de mi trabajo como ortodoncista es decirte con honestidad en cuál categoría cae tu caso.

He tenido pacientes que empezaron alineadores en otro consultorio y el tratamiento no avanzaba. Los dientes no se movían como el software predecía. ¿Por qué? Porque el caso necesitaba brackets desde el inicio, pero el profesional que los atendió solo ofrecía alineadores.

Esto va en las dos direcciones, por cierto. También he visto pacientes con casos simples a quienes les pusieron brackets completos durante 20 meses cuando con alineadores hubieran resuelto en 10.

Cómo saber cuál es para ti

En lugar de generalizar, te doy escenarios concretos.

Los brackets probablemente son tu mejor opción si:

Los alineadores probablemente son tu mejor opción si:

Puede funcionar cualquiera de los dos si:

En estos casos intermedios, la decisión se basa más en tus preferencias personales, tu estilo de vida y tu presupuesto.

La pregunta del costo

No puedo darte precios exactos porque cada caso es diferente. Pero te doy la proporción general que manejo en mi consulta:

Esas diferencias reflejan el costo del material y la tecnología. Los alineadores requieren software especializado, escaneo digital y fabricación de cada placa. Los brackets metálicos son más directos.

Dicho eso, el costo no debería ser lo único que determines. Un tratamiento con alineadores que no funciona para tu caso te sale más caro a la larga que los brackets correctos desde el inicio. Y unos brackets en un caso simple donde los alineadores hubieran bastado te hacen pasar por más incomodidad de la necesaria.

¿Se pueden combinar?

Sí. Y lo hago con cierta frecuencia.

A veces empezamos con brackets para los movimientos complejos y terminamos con alineadores para los ajustes finales. O al revés: empezamos con alineadores y en algún punto pasamos a brackets porque el caso necesita más control.

No es lo habitual, pero es una opción real. El ortodoncista que domina ambas herramientas puede adaptar el tratamiento según cómo vaya respondiendo cada caso.

Lo que de verdad importa

Después de más de 30 años en esto, te digo lo que de verdad determina el éxito de un tratamiento de ortodoncia: no es la herramienta. Es el diagnóstico.

Un buen diagnóstico con brackets funciona. Un buen diagnóstico con alineadores funciona. Un mal diagnóstico con cualquiera de los dos fracasa.

El ortodoncista que te atiende es más relevante que el tipo de aparato que te pone. Busca a alguien que domine ambas opciones, que te haga un estudio completo (radiografías, fotos, modelos, evaluación de la articulación de la mandíbula) y que te diga con honestidad qué opción te conviene. No alguien que solo tiene un martillo y ve todos los problemas como clavos.

Imagínate esto

Estás a mitad del tratamiento. Comes tranquilo, sonríes tranquilo, tu vida sigue normal. Y un día, unos meses después, te quitan los brackets o usas tu última placa. Te miras al espejo y los dientes están derechos. La mordida encaja. Muerdes una manzana y cada diente trabaja. Eso pasa con los dos sistemas. Lo que cambia es el camino, no el destino.

Preguntas frecuentes

¿Invisalign es más rápido que los brackets?

No necesariamente. Para el mismo caso, la duración es similar. Lo que ves en publicidad de "tratamientos de 6 meses" con alineadores son casos leves que con brackets también se resolverían en 6 meses. Los casos complejos toman el mismo tiempo con cualquier sistema.

¿Los alineadores sirven para dientes muy chuecos?

Depende de qué tan chuecos. Si el apiñamiento es moderado, sí. Si hay dientes muy rotados, impactados o problemas severos de mordida, los brackets dan mejores resultados. La única forma de saberlo es con una evaluación clínica.

¿Puedo usar alineadores si tengo bruxismo?

Sí, y de hecho las placas pueden funcionar como protección contra el desgaste. Pero si tu bruxismo está asociado a problemas de la articulación de la mandíbula, eso necesita evaluarse por separado antes de decidir el tipo de ortodoncia.

¿Los brackets de cerámica son tan buenos como los metálicos?

Funcionalmente, sí. Se puede lograr el mismo resultado. La diferencia es que los de cerámica son un poco más frágiles (se pueden fracturar si muerdes algo muy duro) y en algunos diseños generan un poco más de fricción con el arco, lo que puede hacer ciertos movimientos ligeramente más lentos. Pero el resultado final es comparable. Te explico más sobre los distintos tipos en este artículo sobre tipos de brackets.

¿Qué pasa si empiezo con Invisalign y no funciona?

Se puede cambiar a brackets a mitad del tratamiento. No es ideal, pero es posible. Por eso insisto en que el diagnóstico inicial sea riguroso — para minimizar la probabilidad de que eso pase.

Siguiente paso

La mejor forma de resolver esta duda es con una evaluación. En mi consulta en Quito, reviso tu caso completo — dientes, mordida, encías, articulación de la quijada — y te digo con honestidad qué sistema te conviene y por qué. A veces la respuesta es clara. A veces tienes dos caminos válidos y la decisión es tuya.

Agenda tu cita en la clínica SOI. Y si quieres seguir leyendo, te recomiendo esta guía sobre opciones para dientes chuecos o este artículo sobre la relación entre la mordida y los problemas de mandíbula.

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