Respira por la boca: cómo afecta los dientes y la cara de tu hijo

Respira por la boca — ortodoncia Quito

Empezó sin que lo notaras. Quizá lo viste durmiendo con la boca abierta y pensaste que era porque estaba resfriado. Pero el resfriado pasó y la boca siguió abierta. Ronca un poco. Tiene ojeras. A veces se levanta cansado aunque durmió sus horas. En la mesa come con la boca abierta y tú le dices "cierra la boca" pero a los 30 segundos la tiene abierta otra vez.

No es que no te haga caso. Es que no puede respirar bien por la nariz.

Y eso, que parece un detalle menor — respirar por la boca en vez de por la nariz — está cambiando la forma en que le crecen los huesos de la cara. Los dientes. La mandíbula. Literal: la cara de tu hijo está creciendo diferente porque respira diferente.

Suena exagerado. No lo es. Lo veo todas las semanas en mi consulta. Niños de 6, 7, 8 años con caras largas, mentones pequeños, dientes apiñados, ojeras marcadas. Y cuando pregunto a los papás, la respuesta siempre empieza igual: "Sí, doctor, siempre ha respirado por la boca."

Cómo la respiración cambia la cara

Para entender esto necesitas saber una cosa: los huesos de la cara de un niño no están terminados. Están creciendo. Moldeándose. Y la forma que toman depende, en parte, de las fuerzas que actúan sobre ellos todos los días.

Cuando un niño respira por la nariz — que es lo normal — la boca está cerrada. Los labios juntos. La lengua descansa arriba, pegada al paladar. Esa presión de la lengua sobre el paladar es una fuerza constante que ayuda a que el paladar crezca ancho. Los dientes tienen espacio. La cara crece proporcionada.

Cuando un niño respira por la boca, todo cambia. La boca está abierta. La lengua baja — tiene que quedarse abajo para que el aire pase. Ya no empuja el paladar. Las mejillas, que antes tenían la oposición de la lengua, ahora comprimen los dientes de los lados sin resistencia.

El resultado, mes tras mes, año tras año:

Esto no pasa de un día para otro. Pasa a lo largo de años. Y como los papás ven al niño todos los días, no notan el cambio. Pero si comparas una foto de los 3 años con una de los 8, la diferencia está ahí.

Señales que deberías reconocer

No necesitas ser médico para sospechar que tu hijo es respirador bucal. Estas son las señales que veo con más frecuencia:

Duerme con la boca abierta. No ocasionalmente, sino siempre. Incluso cuando no está resfriado.

Ronca. Un niño no debería roncar. Si ronca habitualmente, algo está obstruyendo la vía aérea.

Tiene ojeras. Son comunes en respiradores bucales porque el drenaje de la zona alrededor de los ojos se altera.

Come con la boca abierta. No puede masticar con los labios cerrados porque necesita la boca para respirar.

Tiene los labios secos y agrietados. El aire pasando constantemente por la boca los reseca.

Se ve cansado durante el día. Un niño que respira mal duerme mal. No llega al sueño profundo. A veces lo confunden con un niño distraído cuando en realidad no está descansando bien.

La cara se ve larga y el mentón pequeño. Si la cara de tu hijo es más larga que ancha y la mandíbula se ve retraída, esas son señales de crecimiento alterado.

¿Por qué respira por la boca?

Nadie elige respirar por la boca. Si la nariz funciona bien, el cuerpo prefiere usarla. Cuando un niño respira por la boca es porque algo le impide respirar bien por la nariz.

Adenoides y amígdalas agrandadas

Las adenoides están detrás de la nariz. Las amígdalas están a los lados de la garganta. En muchos niños, estas estructuras crecen demasiado — especialmente entre los 3 y los 7 años. Cuando están agrandadas, bloquean el paso del aire. El niño tiene que abrir la boca para respirar.

Esta es la causa más frecuente que veo. Mientras las adenoides sigan grandes, el niño va a seguir respirando por la boca. Y la cara va a seguir creciendo de forma alterada.

Alergias crónicas

Un niño con rinitis alérgica tiene la nariz inflamada gran parte del año. El aire no pasa bien. El niño respira por la boca porque la nariz no le alcanza.

A veces los papás piensan que "siempre está resfriado." No está resfriado. Tiene alergia. Y esa alergia no tratada está afectando mucho más que la nariz.

Hábito

Algunos niños empezaron a respirar por la boca por alguna razón — un resfriado largo, adenoides que ya se operaron — y la boca se quedó abierta por costumbre. La nariz funciona bien, pero el cerebro ya aprendió a respirar por la boca. Es el caso más fácil de resolver, pero también hay que trabajarlo.

Lo que pasa si no se trata a tiempo

Necesito ser directo aquí, porque esta es la parte que los papás tienen que entender bien.

Antes de la pubertad, los huesos de la cara todavía están creciendo. Hay tiempo para intervenir. Si se corrige la respiración y se guía el crecimiento, los huesos pueden redirigirse. No perfectamente — no se borra todo el daño — pero se puede mejorar mucho.

Durante la pubertad se da el último estirón de crecimiento facial. Es la última ventana. Si la respiración se corrige aquí, todavía hay margen para que la cara crezca en mejor dirección.

Después de la pubertad, los huesos se consolidaron. La forma que tomaron es la forma que tienen. Un adulto que fue respirador bucal toda la infancia tiene una cara más larga, un paladar angosto, dientes apiñados y frecuentemente una mandíbula retraída. A esa edad, los cambios que se pueden hacer son con ortodoncia — mover dientes — y en casos severos con cirugía. Pero los huesos ya no se van a remodelar solos.

Por eso me urge que los papás actúen temprano. No a los 15. No a los 12. A los 5, a los 6, a los 7 años. Cuando todavía hay crecimiento que se puede guiar.

El tratamiento: primero el aire, después los dientes

Este es un punto donde muchos se equivocan. Llegan a mi consulta diciendo "doctor, arréglele los dientes." Y yo les digo: primero tenemos que arreglar la respiración. Porque si el niño sigue respirando por la boca, cualquier cosa que yo haga con los dientes se va a deshacer.

Es como querer alinear un cuadro en una pared que se está inclinando. Primero arreglas la pared.

Paso 1: Evaluación con otorrino

Si sospecho que el problema es de adenoides, amígdalas o alergias, envío al niño al otorrinolaringólogo. El otorrino evalúa la vía aérea y decide si hay que operar, tratar la alergia, o ambas cosas.

Trabajo en equipo con el otorrino. Necesito que el aire pase bien por la nariz antes de hacer mi trabajo. Si no, estamos perdiendo el tiempo.

Paso 2: Reeducación de la respiración

Una vez que la vía aérea está libre, muchos niños siguen respirando por la boca por costumbre. Hay que enseñarles a respirar por la nariz otra vez. Hay ejercicios. Se trabaja la postura de la lengua — que vuelva al paladar. Se trabaja el cierre labial. Toma semanas, a veces meses, pero funciona.

Paso 3: Ortodoncia y ortopedia

Con el aire resuelto, ahí sí puedo trabajar los dientes y los huesos. Si el paladar está angosto, lo expandimos con aparatos que ensanchan el paladar aprovechando que la sutura del medio todavía no cerró. Crea espacio para los dientes, mejora la mordida y hasta mejora el paso del aire por la nariz, porque el piso de la nariz y el techo de la boca son el mismo hueso.

Si hay mordida cruzada, se corrige. Si hay mordida abierta, se trabaja. Si los dientes están apiñados, se crea espacio.

Este tratamiento temprano reduce la necesidad de brackets completos más adelante. No siempre la elimina, pero la simplifica.

Lo que muchos ortodoncistas no evalúan

Esto lo veo seguido. Un niño respirador bucal llega al ortodoncista. Le ponen brackets. Alinean los dientes. Quedan bonitos. Pero nadie evaluó la respiración. Nadie lo mandó al otorrino. Nadie trabajó la postura de la lengua.

¿Qué pasa? Los dientes se vuelven a apiñar. La mordida se vuelve a abrir. Los padres gastan tiempo y dinero en un tratamiento que no se sostiene porque la causa nunca se trató.

Mi formación es en ortodoncia y en la articulación de la mandíbula. Eso me enseñó a ver la boca como parte de un sistema: dientes, huesos, músculos, lengua, respiración. Si no ves todo el cuadro, tratas un pedazo y dejas el resto sin resolver.

Cómo se ve cuando se trata a tiempo

Tu hijo tiene 10 años. Le operaron las adenoides a los 6. Empezamos a expandir el paladar a los 7. Trabajamos la postura de la lengua. Respiró por la nariz por primera vez en años.

Ahora tiene los dientes alineados. La cara creció proporcionada. El mentón salió hacia adelante como debía. Duerme con la boca cerrada, sin roncar. Se levanta descansado. Muerde una manzana de frente.

Lo miras y ves a tu hijo como debió crecer. Con la cara que la genética le tenía destinada, no la que la respiración bucal le estaba dando. Ese resultado solo es posible cuando se actúa temprano.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi hijo es respirador bucal y no simplemente tiene la costumbre de abrir la boca?

Fíjate cuando duerme. Si duerme con la boca abierta siempre — no solo cuando está resfriado — es probable que tenga alguna obstrucción nasal. Otra prueba sencilla: pídele que cierre la boca y respire solo por la nariz durante un minuto. Si le cuesta, si se ahoga, si abre la boca antes del minuto, hay un problema. Trae al niño a evaluación.

¿A qué edad debo actuar?

Entre los 5 y los 7 años es el momento ideal para la primera evaluación, tanto con el otorrino como con el ortodoncista. Si detectas las señales antes — a los 3 o 4 años — empieza por el otorrino. Lo que queremos es que la respiración se corrija antes de que los cambios faciales se consoliden, y eso pasa durante la pubertad.

¿Quitar las adenoides soluciona todo?

Soluciona la obstrucción del aire, que es el primer paso. Pero si los dientes y los huesos ya se alteraron, eso no se revierte solo. Necesita tratamiento de ortodoncia u ortopedia. Y si la lengua sigue en posición baja por costumbre, hay que reeducarla. La cirugía de adenoides es una parte del tratamiento, no todo el tratamiento.

¿Un adulto que fue respirador bucal puede corregir su cara?

Los dientes se pueden corregir con ortodoncia a cualquier edad. Pero la estructura ósea de la cara — el largo, el ancho, la posición de la mandíbula — ya no cambia con aparatos después de la pubertad. En casos severos, la corrección requiere cirugía ortognática para reposicionar los huesos. No es imposible, pero es mucho más complejo que tratar el problema en la infancia.

¿Respirar por la boca puede causar problemas de mandíbula?

Sí. La posición baja de la mandíbula, la mordida alterada y los músculos que trabajan diferente pueden contribuir a problemas en la articulación de la mandíbula con el paso de los años. He visto adolescentes y adultos jóvenes con dolor o chasquidos en la mandíbula cuyo problema empezó con años de respiración bucal no tratada.

Qué hacer ahora

Si leíste este artículo y reconociste a tu hijo en varias de las señales, no lo dejes pasar. Cada año que la respiración bucal continúa es un año de crecimiento facial en la dirección equivocada. Y esos años no se recuperan después.

El primer paso es doble: consulta con un otorrino y consulta con un ortodoncista. En mi consulta en Quito evaluamos la cara, la mordida, el paladar, la posición de la lengua y la respiración. Con eso podemos decirte en qué etapa está tu hijo y qué necesita.

Llama a SOI o escribe por WhatsApp. No esperes al próximo resfriado para darte cuenta de que el problema no era el resfriado.

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