Mandíbula desviada: por qué pasa, cómo se corrige y cuándo necesitas tratamiento

Mandíbula desviada — especialista ATM Quito

Ese momento frente al espejo

Estás frente al espejo. Abres la boca y notas algo: la mandíbula no baja derecha. Se va hacia un lado. Cierras. Abres de nuevo. Otra vez lo mismo — la barbilla se desvía al abrir. O tal vez no lo notaste así. Tal vez fue una foto. O una videollamada donde pensaste: mi cara se ve chueca. Un lado no se ve igual que el otro.

Te quedaste mirando. Comparaste. Sí, la mandíbula parece estar más hacia un lado. La barbilla no está centrada. Puede que alguien ya te lo haya mencionado, o puede que seas tú quien lo descubrió y ahora no puedes dejar de verlo.

La pregunta inmediata es si se puede corregir. La respuesta: depende de qué la está causando. Y ahí está el punto clave, porque una mandíbula desviada puede ser un problema muscular, un problema de la articulación, un problema del hueso, o una combinación de los tres. El tratamiento cambia completamente según cuál sea.

Lo que pasa cuando la desviación se ignora

La mandíbula desviada rara vez se queda como está. Tiende a empeorar. No de un día para otro, pero sí de un año para otro.

Los primeros meses, la desviación es leve. Tal vez solo tú la notas. La mandíbula se desvía al abrir, pero cierra más o menos bien. Puedes masticar de ambos lados, aunque quizás prefieras uno.

En 6 a 12 meses, el cuerpo se adapta a la posición desviada. Los músculos del lado hacia donde se desvía la mandíbula se acortan. Los del otro lado se estiran. La mordida empieza a cambiar — los dientes ya no encajan como antes. Puede aparecer dolor al masticar, sobre todo de alimentos duros.

En 1 a 3 años, los cambios se consolidan. La articulación del lado afectado ha estado trabajando con una mecánica alterada todo ese tiempo. El disco que amortigua el movimiento se desgasta o se desplaza. Aparecen chasquidos. O desaparecen los chasquidos que ya tenías — lo cual no es buena señal, porque puede significar que el disco ya se salió completamente de su lugar. Los sonidos en la mandíbula cuentan una historia si sabes interpretarlos.

A los 3 años o más, la desviación es visible para los demás. La cara se ve asimétrica. La mordida está alterada. Algunos dientes se desgastan más que otros. Y corregir el problema requiere más tiempo y más esfuerzo que si se hubiera tratado al inicio.

No escribo esto para generar alarma. Lo escribo porque este patrón lo he visto decenas de veces en más de 30 años de consulta. Y cada vez el paciente dice lo mismo: pensé que se iba a acomodar solo.

Los dos tipos de desviación: funcional vs. estructural

Esta distinción cambia todo. Es lo primero que evalúo cuando un paciente llega con la mandíbula desviada.

Desviación funcional

La mandíbula se desvía al moverse, pero el hueso está bien. El problema está en la articulación o en los músculos.

Imagínate una puerta. Si la bisagra de un lado está oxidada, la puerta no abre derecho — se arrastra de un lado. Pero la puerta en sí no está deforme. Si arreglas la bisagra, la puerta abre bien.

Eso es una desviación funcional. La articulación de un lado no se mueve tan bien como la del otro — por inflamación, por un disco desplazado, por músculos más tensos de un lado. La mandíbula se desvía porque un lado tiene menos movimiento. Cuando el paciente abre la boca, la barbilla se va hacia el lado que tiene la articulación limitada.

Las pistas: la desviación aparece al abrir la boca. Puede venir con dolor de un solo lado. A veces hay chasquido o tronido. La cara en reposo se ve relativamente simétrica. Es al movimiento donde se nota la desviación.

La buena noticia: la desviación funcional responde bien a tratamiento sin cirugía. Corrigiendo la articulación y los músculos, la mandíbula recupera su movimiento simétrico.

Desviación estructural

Aquí el hueso mismo está asimétrico. Un lado de la mandíbula creció más que el otro, o creció en una dirección diferente. La cara se ve chueca incluso en reposo — no solo al abrir la boca.

Puede ser algo de nacimiento. Puede ser resultado de un problema de crecimiento durante la adolescencia. Puede ser consecuencia de un golpe o fractura que alteró la forma del hueso. Y en algunos casos, es una combinación: el hueso creció asimétrico, y la articulación se adaptó a esa asimetría, generando problemas adicionales.

Las pistas: la barbilla está descentrada con la boca cerrada. Un lado de la cara se ve más lleno o más largo que el otro. La desviación se nota en fotos con la boca cerrada, no solo al abrirla.

Tratamiento: depende de la severidad. Las desviaciones óseas leves a veces se compensan con ortodoncia, acomodando los dientes para que la mordida funcione bien dentro de esa estructura. Las desviaciones óseas moderadas a severas pueden necesitar cirugía para reposicionar el hueso. Y aquí va algo que muchos pasan por alto: antes de cualquier decisión quirúrgica, la articulación de la mandíbula tiene que estar estable. Si operas el hueso pero la articulación está dañada, el resultado no se mantiene.

La articulación: siempre el primer paso

Independientemente de si la desviación es funcional o estructural, lo primero que evalúo es la articulación. Siempre.

Si la articulación de un lado tiene el disco fuera de lugar, eso por sí solo puede desviar la mandíbula. Tratar eso primero a veces resuelve la desviación sin necesidad de nada más. Y si se necesita ortodoncia o cirugía después, se hace sobre una articulación estable — lo cual mejora enormemente el resultado.

He recibido pacientes que fueron directo a ortodoncia por una mandíbula desviada, sin que nadie les evaluara la articulación. Los dientes se alinearon, sí. Pero la articulación seguía con problemas. Al terminar la ortodoncia, la mandíbula volvió a desviarse. Porque el problema de fondo nunca se trató.

Esa es la razón por la que en mi consulta la evaluación de la articulación va primero. No porque la ortodoncia no sirva — sirve, y mucho. Sino porque poner ortodoncia sobre una articulación inestable es como alinear los cuadros de una casa con los cimientos torcidos.

Cómo evaluamos la mandíbula desviada

La evaluación toma entre 30 y 40 minutos. No duele. Y te da la información que necesitas para tomar decisiones.

Observación del movimiento. Te pido que abras y cierres la boca varias veces mientras observo la trayectoria de la mandíbula. Mido hacia qué lado se desvía, cuántos milímetros, en qué momento de la apertura. Eso me dice si la limitación está en la articulación, en los músculos, o en ambos.

Evaluación de las articulaciones. Palpo las dos articulaciones, una delante de cada oído. Busco dolor, crepitación, chasquidos. Comparo el movimiento de un lado con el otro. En más de 30 años haciendo esto, las manos detectan diferencias que a veces ni la imagen muestra.

Evaluación muscular. Los músculos de la mandíbula son los motores del movimiento. Si un lado está más tenso, más corto o más agarrotado que el otro, la mandíbula se desvía. Reviso cada grupo muscular de ambos lados, comparando. Busco nudos, puntos de dolor, diferencias de tono.

Evaluación de la mordida. Reviso cómo encajan los dientes entre sí. Si hay dientes que tocan antes que otros. Si la mandíbula tiene que desviarse para que los dientes cierren. A veces la desviación no viene de la articulación ni de los músculos — viene de un contacto dental que obliga a la mandíbula a desviarse para poder cerrar.

Imagen cuando es necesaria. Si el examen clínico sugiere un problema articular significativo o una asimetría ósea, pido imagen. Puede ser una tomografía en 3D para ver el hueso, o una resonancia para ver el disco de la articulación. Pero el examen con las manos me da diagnóstico en la mayoría de los casos.

Al terminar, puedes saber: qué está causando la desviación, si es funcional o estructural, y cuál es el camino de tratamiento.

Tratamiento: qué se hace según la causa

Si el problema es la articulación

Una férula oclusal — una placa hecha a tu medida — descarga la articulación afectada y permite que el disco se reposicione o que la inflamación baje. Combinada con terapia muscular y ejercicios de movilización, la desviación funcional se corrige en semanas a meses. El rango varía según cuánto tiempo llevabas con el problema.

Si el problema es muscular

Terapia directa sobre los músculos agarrotados, calor húmedo, ejercicios de estiramiento y relajación. Los músculos responden rápido — en 3 a 6 semanas, la mayoría de los casos musculares mejoran significativamente. Pero si llevas años con la mandíbula desviada, los músculos necesitan reentrenarse. No basta con relajarlos una vez.

Si la mordida está contribuyendo

A veces hay un diente que toca antes que los demás y desvía la mandíbula cada vez que cierras. Un ajuste mínimo — literalmente fracciones de milímetro — puede eliminar esa interferencia. Otras veces los dientes necesitan alinearse con ortodoncia para que la mandíbula cierre en una posición centrada.

Aquí es donde tener un especialista que maneja tanto la articulación como la ortodoncia marca diferencia. No es lo mismo coordinar entre dos consultorios que tener una sola persona evaluando ambas cosas, decidiendo qué va primero y ajustando el plan según la respuesta.

Si el hueso es asimétrico

Las asimetrías óseas leves — donde la función es buena pero la estética preocupa — a veces se compensan con ortodoncia. Se alinean los dientes de manera que la mordida funcione bien dentro de esa estructura, y la desviación se vuelve menos notoria.

Las asimetrías óseas moderadas a severas, donde la función está comprometida o la desviación es importante, pueden requerir cirugía junto con ortodoncia. Es un tratamiento más largo — 18 a 24 meses típicamente — pero los resultados son estables.

Y repito: antes de cualquier decisión quirúrgica, la articulación tiene que estar evaluada y estable.

El impacto que nadie menciona

Hay algo que los pacientes con mandíbula desviada rara vez mencionan en la primera consulta pero que sale en la segunda o la tercera: cómo se sienten con su cara.

Evitan ciertas fotos. Se cubren la barbilla. Giran la cara inconscientemente para mostrar "su lado bueno." En videollamadas se posicionan de cierta forma. No es vanidad. Es incomodidad real con algo que ven cada día en el espejo.

Cuando la desviación se corrige — sea con placa, con ortodoncia, o con cirugía — ese peso se levanta. No siempre lo dicen con palabras. Pero lo noto. Sonríen diferente. Se sientan diferente frente a mí. Y una paciente me dijo algo que se me quedó: "Doctor, me tomé una selfie ayer y no la borré. Eso no me pasaba hace mucho."

Lo que cambia con tratamiento

Una paciente de 32 años llegó con la mandíbula desviada hacia la izquierda al abrir la boca. Llevaba un año notándolo. Tenía dolor del lado izquierdo y la cara se le veía ligeramente chueca en fotos. Había ido al dentista, al otorrino, y ninguno le dio una respuesta clara.

La evaluación mostró que la articulación izquierda tenía el disco desplazado. Eso limitaba el movimiento de ese lado y hacía que la mandíbula se fuera hacia la izquierda cada vez que abría. Los músculos del lado izquierdo estaban acortados por la compensación.

Empezamos con férula y terapia muscular. A las tres semanas, el dolor había bajado considerablemente. A las seis semanas, la desviación al abrir se había reducido a la mitad. A los tres meses, la mandíbula abría derecha. La cara se veía simétrica.

No fue cirugía. No fue un proceso de años. Fue identificar el origen correcto y tratarlo desde la articulación.


Preguntas frecuentes

¿La mandíbula desviada se puede corregir sin cirugía?

Sí, en la mayoría de los casos. Si la desviación es funcional — causada por la articulación o los músculos — se corrige con placa, terapia y ejercicios. Incluso algunas desviaciones óseas leves se compensan con ortodoncia. La cirugía se reserva para asimetrías óseas moderadas a severas donde la función está comprometida.

¿Cómo sé si mi mandíbula desviada es de la articulación o del hueso?

Una forma simple: párate frente al espejo con la boca cerrada. Si la barbilla se ve centrada con la boca cerrada pero se desvía al abrirla, probablemente es funcional. Si la barbilla ya está descentrada con la boca cerrada, puede haber un componente óseo. Pero el diagnóstico preciso requiere evaluación profesional — la observación en espejo es solo una primera pista.

¿El bruxismo puede desviar la mandíbula?

Sí. El bruxismo asimétrico — apretar o rechinar más de un lado — genera que los músculos de ese lado se desarrollen más y se tensen más. Con el tiempo, eso puede desviar la mandíbula hacia ese lado, alterar la articulación y cambiar la mordida.

¿A qué edad se puede corregir la mandíbula desviada?

No hay un límite de edad. En niños y adolescentes, se puede guiar el crecimiento del hueso para corregir la desviación tempranamente. En adultos, el tratamiento depende de la causa — articular, muscular u ósea. He tratado pacientes desde los 15 hasta los 65 años con resultados buenos. Lo que cambia con la edad no es si se puede corregir, sino cómo.

¿La mandíbula desviada empeora con el tiempo?

En la mayoría de los casos, sí. Las desviaciones funcionales tienden a acentuarse porque los músculos se adaptan a la posición desviada y la articulación se desgasta de manera desigual. Por eso la evaluación temprana importa — lo que se corrige en semanas cuando empieza puede tomar meses cuando lleva años.


Si notas que tu mandíbula se desvía al abrir, o si tu cara se ve asimétrica y no sabes por qué, el primer paso es saber de dónde viene. Una evaluación de la articulación y los músculos toma media hora, no duele, y te da la claridad que necesitas para decidir qué hacer. En Quito, puedes agendar llamando al (02) 450 4997 o al 095 879 6332.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.

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