Dientes desgastados: por qué pasa y cómo restaurarlos

Dientes desgastados — implantes dentales Quito

Algo cambió en tu sonrisa

Te miraste al espejo y los dientes no se ven como antes. Más cortos. Más planos. Los de adelante perdieron esos bordes que alguna vez tuvieron. Las muelas ya no tienen sus puntas — están lisas, como gastadas.

Buscas una foto de hace 5, 10 años. Y ahí lo ves claro: los dientes eran diferentes. Más largos. Con más forma. Pero el cambio fue tan gradual que no te diste cuenta hasta hoy.

O tal vez ya lo sentías sin verlo. Sensibilidad al frío. Dolor al morder algo duro. La sensación de que los dientes ya no encajan como antes cuando cierras la boca.

El desgaste dental es más común de lo que piensas. Y cuando ya se nota en el espejo, significa que lleva tiempo avanzando. La buena noticia: lo que se perdió se puede reconstruir. Y hay varias formas de hacerlo.

Por qué se desgastan los dientes

El esmalte — la capa que recubre el diente — es el material más duro del cuerpo. Pero no es indestructible. Y tiene una característica que lo hace vulnerable: no se regenera. Lo que se pierde, no vuelve.

Hay varias razones por las que el esmalte se va perdiendo.

Apretar y rechinar los dientes

Esta es la causa número uno. Si aprietas los dientes de día, si los rechinas de noche — o ambas cosas — estás sometiendo el esmalte a fuerzas enormes. No hablamos de la presión normal de masticar. Hablamos de 70, 80 kilos de presión sostenida. Todas las noches. Durante horas.

El esmalte cede. Despacio. Pero cede.

Si sospechas que aprietas o rechinas, te recomiendo leer sobre cómo el bruxismo afecta los dientes — ahí explico en detalle cómo reconocer el daño y cómo frenar el desgaste antes de que avance más.

Ácidos en la boca

Refrescos, jugos cítricos, bebidas energéticas, vinagre, vino. Todo eso es ácido. Y el ácido disuelve el esmalte.

No es que tomar un jugo de naranja te destruya los dientes. Pero si tomas jugos ácidos todos los días, si mantienes la bebida en la boca antes de tragar, si tomas refresco durante horas frente a la computadora — el efecto se acumula.

El reflujo gástrico también cuenta. El ácido del estómago que sube a la boca es más agresivo que cualquier bebida. Personas con reflujo frecuente suelen tener un patrón de desgaste muy particular en las caras internas de los dientes de arriba.

Cepillarse con demasiada fuerza

Suena contradictorio — te dicen que te cepilles bien, pero cepillarte fuerte no es cepillarte bien. Un cepillo de cerdas duras, aplicado con fuerza, con movimientos horizontales agresivos, desgasta el esmalte en la zona del cuello del diente. Esa zona donde el diente se junta con la encía.

El resultado: surcos en los dientes a nivel de la encía. Sensibilidad. Retracción de la encía que deja expuesta la raíz, que es aún más blanda que el esmalte.

Mordida desalineada

Si los dientes no encajan bien — si unos chocan antes que otros, si hay dientes chuecos que reciben más fuerza de la que les toca — el desgaste se concentra en ciertos puntos. Mientras otros dientes están intactos, los que reciben la mayor carga se van gastando de forma desproporcionada.

El paso del tiempo

Después de 40, 50, 60 años de uso, cierto grado de desgaste es natural. Pero "natural" no significa que haya que aceptarlo sin hacer nada. Si el desgaste está afectando la función — masticar, hablar, la estética — hay tratamientos para recuperar lo perdido.

Cuando el desgaste te cambia la cara

Hay un efecto del desgaste que la mayoría no conoce. Cuando los dientes se acortan mucho — especialmente las muelas — la distancia entre la mandíbula y el maxilar se reduce. Es como si tu cara se acortara en el tercio inferior.

Los labios se ven más hundidos. Las comisuras bajan. El mentón se acerca más a la nariz. Aparecen arrugas alrededor de la boca que no corresponden con tu edad. La cara se ve "más vieja" de lo que debería.

Esto no pasa de un día para otro. Son cambios graduales que acompañan el desgaste durante años. Pero cuando restauramos la altura de los dientes, la cara vuelve a verse como antes. Los labios recuperan su soporte. Las proporciones se restauran.

Los pacientes que se hacen este tipo de rehabilitación muchas veces me dicen que la gente les pregunta qué se hicieron — no en los dientes. En la cara. "Te ves más joven." Y la respuesta es que solo les devolvimos a los dientes la altura que habían perdido.

Cómo se restauran los dientes desgastados

No hay una sola forma de hacerlo. El tratamiento depende de cuánto desgaste hay, dónde está y qué tan afectada está la mordida. Te explico las opciones de menor a mayor intervención.

Resinas directas

Si el desgaste es leve — bordes ligeramente acortados, pequeñas facetas lisas, algún astillamiento — se puede reconstruir con resina. El mismo material que se usa para las calzas estéticas.

El dentista aplica la resina directamente sobre el diente, le da forma, le devuelve el borde o la punta que se perdió. Es un procedimiento rápido, no necesita quitar más diente, y el resultado estético es bueno.

La limitación: la resina no es tan resistente como la porcelana. En zonas donde la fuerza de mordida es alta, puede desgastarse o fracturarse con el tiempo. Funciona bien como solución para desgaste inicial.

Carillas

Las carillas son láminas de porcelana que se adhieren a la cara frontal de los dientes. Son ideales para restaurar los dientes de adelante — los que se ven cuando sonríes.

Permiten recuperar la forma, el largo y el color de los dientes. Si tus dientes de adelante se acortaron por desgaste, las carillas los devuelven a su tamaño original.

Hay carillas de porcelana — más duraderas — y de resina. La elección depende de tu caso, de tu presupuesto y de qué resultado quieres.

Coronas

Cuando el desgaste es severo — el diente perdió mucha estructura, está debilitado, queda poca superficie de esmalte — la corona es la mejor opción. Es una funda que cubre todo el diente, lo protege y le devuelve su forma y función completa.

Las coronas de porcelana se ven como dientes naturales. Resisten las fuerzas de masticación. Y protegen lo que queda del diente por debajo.

Si varias muelas están severamente desgastadas, es probable que necesiten coronas. Es un tratamiento más extenso, pero es el que más protección ofrece.

Rehabilitación completa

Cuando el desgaste afecta la mayoría de los dientes y la mordida se alteró — la cara se acortó, la masticación no funciona bien, hay sensibilidad generalizada — necesitamos algo más que arreglar dientes individuales. Necesitamos reconstruir toda la boca.

Una rehabilitación completa significa planificar cómo van a quedar todos los dientes, a qué altura, en qué relación unos con otros. Se recupera la altura que se perdió. Se reestablece una mordida estable. Se protegen todos los dientes con coronas, carillas, o una combinación de ambas.

Es el tratamiento más extenso. Lleva varias semanas de planificación y ejecución. Pero cuando el desgaste llegó a un punto donde la función está comprometida, es la forma de devolverle a la boca lo que necesita para funcionar bien otros 20, 30 años.

Cuándo actuar — y por qué no esperar

Esta es una conversación que tengo seguido con mis pacientes. "Todavía no me molesta tanto." "Sí, están gastados, pero funcionan." "¿No puedo esperar un poco más?"

Puedes. Pero hay un costo de esperar.

Cuando el desgaste está en las etapas iniciales, la restauración es más sencilla. Menos invasiva. Menos costosa. Resinas o carillas pueden resolver el problema.

Cuando el desgaste avanza y se pierde más estructura, las soluciones se vuelven más complejas. Coronas. Rehabilitación completa. Más sesiones, más materiales, más inversión.

Y hay algo que no se puede recuperar: el esmalte natural. Una vez que se pierde, el diente solo se vuelve más vulnerable. El desgaste se acelera porque la capa de abajo es más blanda. Lo que tomó 10 años en desgastarse puede desaparecer en 2 años si no se interviene.

No te estoy diciendo que corras al dentista mañana. Te estoy diciendo que si ya notaste el cambio — si los dientes se ven más cortos, si hay sensibilidad, si la mordida se siente diferente — ese es el momento de evaluar. No el momento de esperar otros 5 años.

Cómo es el proceso de restauración

No llegamos y empezamos a poner coronas. Hay un orden.

Primero, el diagnóstico. Examino cada diente. Mido cuánta estructura se perdió. Tomo fotos clínicas para documentar el estado actual. Analizo la mordida para entender cómo las fuerzas se distribuyen y dónde están los puntos de mayor desgaste.

Después, los registros. Modelos de tu boca. Radiografías. En casos de rehabilitación completa, un análisis de la mordida montado en un aparato que simula los movimientos de tu mandíbula. Todo esto me permite planificar la restauración antes de tocar un diente.

Luego viene algo que los pacientes agradecen mucho: la prueba. Antes de hacer el trabajo definitivo, hacemos una versión provisional — en resina o en material temporal — que te pones en la boca para ver cómo se ve, cómo se siente, cómo muerdes. Si algo no te convence, lo ajustamos. Cuando todo está bien, fabricamos las restauraciones definitivas.

Ese proceso puede tomar entre 2 y 8 semanas, dependiendo de la complejidad. Pero cada paso tiene un propósito. Y el resultado es más predecible que si simplemente empezáramos a restaurar diente por diente sin un plan.

Qué hacemos primero: detener la causa

Restaurar dientes desgastados sin tratar la causa del desgaste es como pintar una pared con humedad. Se ve bien un tiempo. Pero el problema sigue ahí y el daño vuelve.

Si la causa es bruxismo, necesitamos una férula oclusal que proteja los dientes durante la noche. Y posiblemente tratamiento para la causa del apretamiento.

Si la causa son ácidos, necesitamos identificar la fuente — alimentación, reflujo — y reducir la exposición.

Si la causa es una mordida desalineada, puede hacer falta corregir la mordida antes o durante la restauración.

Primero frenamos el daño. Después reconstruimos lo que se perdió. Ese orden no es negociable.

Preguntas frecuentes

¿El desgaste dental se puede revertir?

El esmalte perdido no vuelve a crecer. Pero lo que se perdió se puede reconstruir con materiales dentales — resina, porcelana, coronas. El resultado es un diente que se ve y funciona como antes del desgaste.

¿Cuánto cuesta restaurar dientes desgastados?

Depende de cuántos dientes están afectados y qué tipo de restauración necesitan. No es lo mismo poner resina en dos dientes que hacer coronas en diez. En la evaluación te doy un plan con costos claros para tu caso.

¿Es doloroso el tratamiento?

No. Se trabaja con anestesia local. No sientes dolor durante el procedimiento. Después puede haber algo de sensibilidad que se va en pocos días.

¿Cuánto dura la restauración?

Las resinas duran entre 3 y 7 años según la zona. Las carillas de porcelana entre 10 y 15 años. Las coronas de porcelana entre 15 y 25 años. Todo con buen cuidado y controles periódicos.

¿Puedo seguir comiendo normal después?

Sí. Precisamente ese es el objetivo: que tus dientes vuelvan a funcionar como deberían. Después de la adaptación inicial, comes de todo sin restricciones.

El siguiente paso

Si tus dientes se ven más cortos, más planos o más gastados de lo que eran — o si tienes sensibilidad que antes no tenías — te propongo algo sencillo. Agenda una evaluación.

Examino tus dientes, determino cuánto desgaste hay, identifico la causa y te explico qué opciones tienes para restaurar lo que se perdió. Con fotos, con un plan claro y con costos transparentes.

Porque el desgaste no se detiene solo. Pero sí se puede detener. Y lo que se perdió, se puede recuperar.

Dr. Silvio Requena — Rehabilitación Oral, Clínica SOI

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