Dientes desgastados por bruxismo: cómo se ven, qué hacer y cómo frenar el daño

Dientes desgastados por bruxismo — especialista ATM Quito

Te miras al espejo una mañana y algo se ve diferente. Los dientes de adelante se ven más cortos. O más planos. Los bordes que antes tenían una forma redondeada ahora están rectos, como limados. Miras fotos de hace unos años y ahí está la diferencia — los dientes eran más largos, más definidos. Pero el cambio fue tan lento que no lo notaste hasta ahora.

O tal vez fue el dentista quien te lo dijo. "Tienes mucho desgaste." Te mostró con un espejito las muelas aplanadas, las superficies que deberían tener cúspides — puntas — y ya no las tienen. Te dijo que estás rechinando los dientes. Y te quedaste pensando cuánto tiempo lleva pasando esto sin que te dieras cuenta.

Esa es la historia que escucho varias veces por semana en mi consulta. El desgaste dental por bruxismo es uno de los daños más comunes y más ignorados de apretar o rechinar los dientes. Y cuando el paciente lo nota, ya lleva meses o años acumulándose.

Lo que pasa si no frenas el desgaste

El esmalte dental es el material más duro del cuerpo humano. Más duro que el hueso. Pero tiene una característica que lo hace vulnerable: no se regenera. Lo que se pierde, se pierde para siempre. No crece esmalte nuevo. No se repara solo.

Cuando alguien rechina o aprieta los dientes con fuerza — 70, 80, hasta 90 kilos de presión por centímetro cuadrado — el esmalte cede. Despacio. Pero cede.

Los primeros 6 meses de desgaste activo son casi invisibles. Se pierden micras de esmalte — cantidades que no se ven a simple vista. Tal vez algo de sensibilidad al frío que no tenías antes. Nada más.

Al año, el desgaste ya se nota. Los bordes de los dientes de adelante se aplanan. Las muelas pierden sus puntas. Aparecen superficies brillantes y lisas donde antes había textura natural. La sensibilidad aumenta — el café caliente molesta, el helado duele, morder algo duro se siente raro.

A los 2-3 años sin tratamiento, el daño entra a una fase distinta. El esmalte se ha perdido en zonas completas y queda expuesta la capa de abajo, que se llama dentina. La dentina es mucho más blanda que el esmalte — se desgasta hasta seis veces más rápido. Ahí el deterioro se acelera. Los dientes se acortan visiblemente. Las muelas se aplanan tanto que ya no mastican bien. Empiezan las fracturas — no golpes, fracturas por fatiga, como un alambre que doblas muchas veces hasta que se rompe.

A los 5 años o más, he visto pacientes que perdieron un tercio de la altura de sus dientes. Necesitan reconstrucción completa. Coronas en casi todas las piezas. Un tratamiento largo y costoso que se pudo evitar si alguien hubiera detenido el desgaste a tiempo.

Cómo se ve el desgaste en cada zona de la boca

No todos los dientes se desgastan igual. El patrón de desgaste me dice mucho sobre qué tipo de bruxismo tiene el paciente y cuánto tiempo lleva.

Dientes de adelante

Los dientes superiores de adelante deberían tener un borde ligeramente redondeado. Cuando hay rechinar, ese borde se aplana. Se pone recto. Si el desgaste es severo, el borde se vuelve tan delgado que se empieza a astillar — pedacitos de esmalte que se desprenden dejando irregularidades.

Los dientes de abajo de adelante hacen lo mismo. Y como chocan contra los de arriba cuando rechinas, ambos se desgastan al mismo tiempo. Los bordes de arriba y abajo terminan encajando como superficies planas — diente contra diente, sin la curva natural.

Si miras tus dientes de frente y los bordes superiores forman una línea perfectamente recta en vez de tener ondulaciones naturales, eso es desgaste.

Caninos

Los caninos — los "colmillos" — son las piezas más reveladoras. En una boca sin desgaste, los caninos tienen una punta pronunciada. Son los dientes más puntiagudos de la boca. Cuando alguien rechina lateralmente — moviendo la mandíbula de un lado al otro durante el sueño — los caninos son los primeros en perder la punta. Se aplanan. Se achatan. Se ven romos.

Si tus caninos ya no tienen punta, llevas tiempo rechinando.

Muelas

Las muelas tienen cúspides — pequeñas puntas y valles en la superficie, diseñadas para triturar comida. Con el bruxismo, esas cúspides se borran. La superficie se aplana como una mesa. Y cuando las cúspides desaparecen, la capacidad de masticar se reduce. La comida se resbala en vez de triturarse. Tienes que masticar más para lograr lo mismo.

En casos avanzados, las muelas desarrollan concavidades — zonas hundidas donde el esmalte se perdió y la dentina blanda se desgastó más rápido. Esas concavidades son una señal de que el desgaste ya cruzó la línea del esmalte.

El desgaste tiene etapas

En la consulta clasifico el desgaste en tres niveles. No uso escalas complicadas — uso lo que el paciente puede entender mirándose al espejo.

Desgaste leve

El esmalte está intacto en la mayor parte de la superficie, pero los bordes se ven pulidos, ligeramente aplanados. Hay pequeñas facetas brillantes donde los dientes chocan. Puede haber algo de sensibilidad. Los dientes todavía se ven más o menos normales a simple vista.

En esta etapa, el tratamiento se enfoca en proteger. Detener el desgaste antes de que avance. No se necesita reconstruir nada — solo poner una barrera. La placa para dormir es la herramienta principal.

Desgaste moderado

El esmalte se ha perdido en zonas amplias. Se ve la dentina expuesta — un color más amarillento o anaranjado debajo del blanco del esmalte. Los dientes de adelante están visiblemente más cortos. Las muelas perdieron sus cúspides. Hay sensibilidad frecuente. El paciente nota que su sonrisa "se ve diferente" pero no sabe exactamente por qué.

En esta etapa todavía se puede frenar el daño con placa y ajuste de mordida. Pero ya hay que evaluar si alguna pieza necesita reconstrucción para recuperar la función y la protección que perdió.

Desgaste severo

La dentina está expuesta en múltiples dientes. Los dientes se acortaron visiblemente — a veces milímetros enteros. Las muelas están planas. La mordida ha cambiado porque los dientes perdieron altura. El paciente siente que la cara se ve diferente — la distancia entre la nariz y el mentón se acortó. Los labios se ven más hundidos. Hay dolor, sensibilidad constante, a veces fracturas.

Esta etapa requiere reconstrucción. Pero — y esto es lo que le digo a cada paciente antes de hablar de restauraciones — primero hay que detener lo que causó el desgaste. Si reconstruyes los dientes sin controlar el bruxismo, los vas a destruir otra vez. La placa, el ajuste de mordida, el control del apretamiento — todo eso va primero.

Por qué se desgastan tus dientes — la mecánica

El desgaste por bruxismo no es como el desgaste normal por masticar. Cuando comes, los dientes contactan la comida. La comida amortigua la fuerza. El contacto dura fracciones de segundo. Y en un día normal, tus dientes solo se tocan entre sí unos 20 minutos en total — durante la masticación.

Cuando rechinas o aprietas, los dientes se tocan directamente. Esmalte contra esmalte. Sin nada en medio que amortigüe. Con fuerzas de hasta 90 kilos. Durante minutos seguidos, varias veces por noche. O durante horas de día si tienes bruxismo diurno.

La diferencia entre 20 minutos de contacto suave con comida de por medio y horas de contacto directo con fuerza máxima explica por qué los dientes de alguien con bruxismo pueden envejecer 20 años en 5.

Hay otro factor que muchos pacientes no conocen: la acidez. Si además de apretar, hay reflujo gástrico, consumo frecuente de bebidas ácidas o vómito recurrente, el ácido debilita el esmalte y el bruxismo lo termina de destruir. La combinación de ácido y fuerza es devastadora. Si tienes reflujo y bruxismo, ambas cosas necesitan tratamiento.

Cómo frenar el daño

El orden importa. Primero se detiene la causa. Después se repara lo que se perdió.

Paso 1: Proteger con placa

La placa para dormir es la primera línea. Si rechinas de noche — y la mayoría de pacientes con desgaste significativo lo hacen — la placa separa los dientes, redistribuye la fuerza y reduce la intensidad del apretamiento. Los dientes dejan de chocar contra dientes. Chocan contra la placa, que absorbe el impacto.

La placa tiene que ser hecha a medida, en acrílico rígido, ajustada por un especialista. Las de farmacia no sirven. Las de silicona blanda no sirven. Las que se moldean con agua caliente no sirven. Esas pueden incluso empeorar el apretamiento porque el material blando invita al músculo a morder más fuerte.

Paso 2: Evaluar y corregir la mordida

Si los dientes no encajan correctamente, el cerebro recibe una señal constante de interferencia y responde apretando para compensar. A veces un ajuste de mordida — retocar puntos de contacto desiguales — reduce significativamente la necesidad de apretar.

En casos donde el desgaste ya cambió la mordida original, la reconstrucción dental no es solo estética — es funcional. Se necesita devolver a los dientes la forma y la altura que perdieron para que la mordida vuelva a funcionar sin interferencias.

Paso 3: Controlar el bruxismo diurno

Si además de rechinar de noche aprietas de día, las técnicas de conciencia corporal son parte del tratamiento. Recordatorios para revisar la mandíbula durante el día, la posición de descanso — labios juntos, dientes separados —, respiración abdominal para bajar la tensión. Todo esto lo explico en detalle en el artículo sobre apretar los dientes de día.

Paso 4: Restaurar lo perdido

Una vez que el bruxismo está controlado — la placa está funcionando, la mordida está ajustada, el paciente no está destruyendo las restauraciones — ahí sí se puede reconstruir.

Las opciones dependen del nivel de desgaste:

Para desgaste moderado, resinas directas o carillas pueden devolver la forma y la protección. Son conservadoras — se preserva la mayor cantidad de diente posible.

Para desgaste severo, se necesitan coronas. A veces en múltiples dientes. A veces hay que reconstruir la mordida completa, devolviendo la altura que se perdió. Es un tratamiento largo — meses — pero los resultados son estables si el bruxismo se mantiene controlado.

Lo que cambia cuando se frena el desgaste

Me gusta contarle a los pacientes lo que viene después del tratamiento, porque muchos llegan pensando que el daño es irreversible.

Una paciente de 45 años llegó con los dientes de adelante tan cortos que ya no se veían cuando sonreía. Llevaba años tapándose la boca con la mano. Después de controlar el bruxismo con placa y reconstruir los dientes con coronas, me dijo algo que se me quedó: "No me había dado cuenta de que había dejado de sonreír."

Un paciente de 55 años con las muelas completamente planas. No podía comer carne porque no la podía masticar. Comía todo blando. Después de la reconstrucción, la primera vez que mordió una manzana en años, se le llenaron los ojos de agua.

Eso es lo que está en juego. No son solo dientes. Es la función. Es la confianza. Es la calidad de vida.

Preguntas frecuentes

¿El desgaste por bruxismo se puede confundir con desgaste normal por la edad? Sí, y muchos dentistas lo confunden. La diferencia está en el patrón. El desgaste por edad es uniforme, lento, proporcional a los años. El desgaste por bruxismo es asimétrico, más pronunciado en ciertas piezas, con facetas brillantes y bordes afilados. Un especialista en articulación y mordida lo distingue al primer vistazo.

¿Si ya tengo desgaste severo, sirve de algo la placa? Sí. La placa no revierte el desgaste — no hace crecer esmalte nuevo — pero detiene el avance. Sin placa, el desgaste sigue. Con placa, se frena. Y eso protege tanto los dientes naturales como cualquier restauración que se haga después.

¿Puedo reconstruir mis dientes sin usar placa después? No lo recomiendo. He visto pacientes que invirtieron en coronas y carillas sin controlar el bruxismo. En meses, las restauraciones se fracturaron. La misma fuerza que destruyó los dientes naturales destruye las restauraciones. La placa es parte del mantenimiento de por vida.

¿Los dientes desgastados duelen? No siempre. En las etapas tempranas puede no haber dolor. La sensibilidad aparece cuando el esmalte se adelgaza lo suficiente. El dolor fuerte aparece cuando la dentina queda expuesta o cuando el desgaste se acerca al nervio del diente. Si tienes dolor de muelas que va y viene sin una causa obvia, el desgaste por bruxismo puede ser la razón.

¿A qué edad empieza el desgaste por bruxismo? A cualquier edad. He visto adolescentes con desgaste significativo y adultos de 60 años con dientes perfectos. No depende de la edad — depende de la intensidad y duración del bruxismo. Lo que sí cambia con la edad es la capacidad del diente para soportar el daño: a más años, menos margen.

El siguiente paso

Si tus dientes se ven más cortos, más planos, más gastados de lo que deberían, el primer paso es saber cuánto daño hay y detenerlo. No esperar a que avance más.

En la clínica SOI en Quito hago esa evaluación. Reviso el desgaste, la mordida, la articulación, los músculos, y te digo con claridad en qué etapa estás y qué necesitas. Agenda una cita y vamos a ver qué está pasando en tu boca.

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