Coronas dentales: cuándo necesitas una y qué opciones existen

Coronas dentales — implantes dentales Quito

"Necesitas una corona."

Tu dentista te lo dijo y tú asentiste como si entendieras. Saliste del consultorio con más preguntas que respuestas. ¿Qué es exactamente una corona? ¿Me van a sacar el diente? ¿Duele? ¿Cuánto cuesta? ¿No es lo mismo que una carilla?

Tranquilo. Es una de las cosas que más explico en mi consulta. La corona dental es probablemente la restauración más común en odontología, pero nadie se toma el tiempo de explicarla bien. Hoy voy a hacer eso.

Qué es una corona dental

Una corona es una funda que cubre el diente completo. Todo el diente — por arriba, por los lados, por todas partes visibles. Se pone encima del diente dañado como un casco protector que le devuelve su forma, su tamaño y su capacidad de masticar.

Piensa en un dedo lesionado con un protector rígido encima. El dedo sigue ahí adentro, pero la funda lo protege, le da soporte y le permite funcionar. La corona hace exactamente eso con tu diente.

Tu diente natural queda adentro — reducido, preparado — y la corona se cementa encima. Desde afuera se ve como un diente normal. Nadie sabe que hay una corona ahí. Comes con ella. La cepillas. Se siente como tu diente.

Cuándo necesitas una corona

No cualquier diente necesita corona. Pero hay situaciones donde es la mejor opción — a veces la única.

Después de un tratamiento de conducto

Cuando un diente necesita tratamiento de conducto, se retira el nervio y parte del tejido interno. El diente queda "vacío" por dentro. Estructuralmente más frágil. Más seco. Más propenso a fracturarse.

En mi experiencia, un diente con tratamiento de conducto que no se protege con una corona es un diente que va a fracturarse. No mañana. Pero en 2 o 3 años, al morder algo con fuerza, crack. Y si la fractura va por debajo de la encía, ya no se puede salvar. Se pierde el diente y todo el tratamiento de conducto fue en vano.

La corona previene eso. Abraza el diente, distribuye las fuerzas de la mordida y evita que se abra.

Diente con fractura grande

Se te rompió un pedazo del diente — no una astillita, sino un trozo que cambia la forma y la función del diente. Si queda poca estructura sana, una resina no va a sostenerse. Se necesita algo que cubra todo el diente y le devuelva la integridad.

Relleno viejo muy grande

Esos rellenos de plata que te pusieron hace 15, 20 años y que ocupan más de la mitad del diente. Llega un punto en que el diente tiene más relleno que diente. Las paredes que quedan son tan delgadas que pueden fracturarse al morder. La corona reemplaza el relleno y protege lo que queda.

Diente muy desgastado

El desgaste por bruxismo puede dejar un diente tan corto y plano que ya no funciona bien. Perdió altura. Perdió forma. En esos casos, la corona reconstruye lo que el desgaste se llevó.

Para cubrir un implante

Cuando se pierde un diente y se coloca un implante, la parte que se ve — la que parece diente — es una corona. El implante va dentro del hueso. La corona va encima del implante. Es la pieza que come, que se ve, que sonríe.

Tipos de corona: los materiales

No todas las coronas son iguales. El material que se usa cambia cómo se ven, cuánto duran y para qué zona de la boca funcionan mejor.

Porcelana sobre metal

La clásica. Tiene un armazón de metal por dentro y una capa de porcelana por fuera que le da el color y la apariencia de diente. Fue la corona estándar durante décadas.

Lo bueno: Es resistente. Dura mucho. Soporta bien las fuerzas de masticación.

Lo no tan bueno: Con el paso de los años, la encía puede retraerse un poco y dejar visible un borde oscuro — una línea grisácea donde el metal asoma. No se ve mal en las muelas de atrás, pero en los dientes de adelante puede notarse. También la porcelana sobre metal no deja pasar la luz como un diente natural — se ve un poco más opaca.

Sigo usándola en casos específicos. Para muelas que necesitan mucha resistencia y donde la estética no es la prioridad, funciona bien.

Porcelana pura

Sin metal. Toda cerámica. Se ve muy natural porque la luz la atraviesa de forma similar a como atraviesa el esmalte de un diente real.

Lo bueno: La estética es excelente. El color y la translucidez son muy naturales. No hay riesgo de que aparezca una línea oscura en la encía.

Lo no tan bueno: Es un poco menos resistente que las opciones con metal o con zirconio. Para los dientes de adelante, donde la fuerza de mordida es menor, funciona perfecto. Para muelas que reciben mucha carga, hay que evaluar caso por caso.

Zirconio

El material que ha cambiado la rehabilitación oral en los últimos años. El zirconio es un material cerámico — blanco, biocompatible — pero con una resistencia que se acerca a la del metal.

Lo bueno: Combina estética y resistencia. Se ve natural. No tiene metal. Soporta las fuerzas de masticación incluso en muelas. No genera esa línea oscura en la encía. Y los laboratorios modernos pueden fabricarlas con un nivel de detalle de color muy bueno.

Lo no tan bueno: No tiene la misma translucidez que la porcelana pura. Para los dientes de adelante donde la estética es la máxima prioridad, la porcelana pura puede dar un resultado un poco más natural. Pero la diferencia es cada vez menor — los zirconios de nueva generación han mejorado mucho.

En mi práctica, el zirconio se ha convertido en mi material de primera elección para la mayoría de los casos. Muelas, premolares y muchos dientes de adelante. Cuando necesito el máximo de naturalidad en una sonrisa muy exigente, recurro a porcelana pura.

Corona vs. carilla: la diferencia que debes entender

Muchos pacientes me preguntan: "¿No me puedo poner una carilla en vez de una corona?" Y la respuesta corta es: depende de lo que tu diente necesite.

La carilla cubre solo la parte de adelante del diente. Es una lámina delgada. Se usa cuando el diente está sano pero quieres cambiar cómo se ve — color, forma, alineación. La carilla es cosmética con algo de protección.

La corona cubre todo el diente. Se usa cuando el diente está dañado — roto, desgastado, debilitado — y necesita protección estructural. La corona es funcional con algo de cosmética.

¿Cuándo una carilla no alcanza? Cuando el diente tiene una destrucción mayor al 50%. Cuando tiene un tratamiento de conducto. Cuando tiene una fractura que va más allá de la cara visible. En esos casos, la carilla no tiene suficiente superficie para pegarse y no protege las zonas que lo necesitan.

¿Cuándo una corona es demasiado? Cuando el diente está sano y solo quieres mejorar la apariencia. Si el diente tiene esmalte sano, buena estructura y solo quieres un cambio estético, desgastar todo el diente para una corona es excesivo. La carilla hace lo mismo con mucho menos desgaste.

Cómo es el proceso

Primera cita: preparación

Se anestesia la zona. Después, con mucho cuidado, se reduce el diente — se desgasta uniformemente por todos lados para crear espacio para la corona. Queda un diente más pequeño, como un muñón, pero sólido.

Se toma una impresión precisa — ya sea digital o con material de moldeo — que va al laboratorio. Esa impresión es el mapa que el técnico usa para fabricar tu corona exacta.

Antes de que te vayas, te coloco una corona temporal. Es de un material más sencillo, pero cumple su función: protege el diente, se ve decente y te permite comer con normalidad mientras esperamos la definitiva.

En el laboratorio

El técnico dental fabrica tu corona pieza por pieza. La talla, la pule, le ajusta el color capa por capa para que combine con tus otros dientes. Este proceso toma entre 7 y 14 días dependiendo de la complejidad y el material.

Segunda cita: colocación

Se retira la corona temporal. Se prueba la definitiva. Verifico que entre bien, que no apriete, que no quede alta, que el color combine con los dientes vecinos, que la encía se vea sana alrededor.

Si todo está bien — y tiene que estar perfecto, no "más o menos" — la cemento. Se usa un adhesivo que crea una unión muy fuerte entre la corona y el diente. Queda firme. No se mueve. No se afloja.

Desde ese momento, la tratas como un diente más.

Cuánto dura una corona

Con buen cuidado, entre 10 y 15 años. Muchas duran 20 o más. He retirado coronas de 25 años que estaban en buen estado — las cambié porque el diente de abajo necesitaba atención, no porque la corona hubiera fallado.

Lo que acorta la vida de una corona:

Qué puede salir mal

Prefiero que lo sepas antes y no después.

Sensibilidad. Los primeros días después de cementar la corona, puede haber algo de sensibilidad al frío o al morder. Es normal. Suele pasar en 1 a 2 semanas.

La corona queda alta. Si al cerrar la boca sientes que la corona toca antes que los demás dientes, necesita un ajuste. Eso se resuelve en una cita rápida — se lima un poco hasta que la mordida quede pareja.

Problema con la encía. Si el borde de la corona no está bien adaptado, la encía se puede inflamar. Un buen trabajo de laboratorio y una cementación cuidadosa minimizan este riesgo.

La corona se afloja. Raro, pero pasa. El cemento puede fallar con el tiempo. Si la corona se mueve o se siente suelta, hay que cementarla de nuevo. Lo peor que puedes hacer es ignorarlo — si la corona queda suelta, entra comida y bacterias entre la corona y el diente, y eso genera caries.

La mayoría de estos problemas son prevenibles. Un buen diagnóstico, un buen laboratorio y un seguimiento adecuado hacen que la corona funcione sin problemas durante muchos años.

Imagina esto

Tienes ese diente oscuro, roto, con un relleno viejo que ya no se ve bien. Comes solo del otro lado. Evitas sonreír de ese ángulo. Cada vez que alguien te toma una foto, te giras un poco para que no se vea.

Ahora imagina que muerdes un choclo sin pensarlo. Que sonríes de frente, sin calcular. Que pasas la lengua por ese diente y se siente liso, fuerte, como los demás. Nadie nota que hay una corona. Ni tú lo piensas. Simplemente funciona.

Eso es lo que logra una buena corona. No es un arreglo — es devolver el diente a como debió estar.

Preguntas frecuentes

¿Duele ponerse una corona?

No. Se trabaja con anestesia local. No sientes nada durante el procedimiento. Después puedes tener algo de sensibilidad, pero nada que requiera más que un analgésico suave por un par de días.

¿La corona se ve diferente a mis otros dientes?

No debería. Una corona bien hecha, con el color y la forma correctos, se integra con el resto de la boca. Cuando miro el resultado final, si yo mismo no pudiera distinguir la corona de los dientes naturales, ahí sé que el trabajo está bien hecho.

¿Puedo comer normalmente con una corona?

Sí. Puedes comer de todo. Lo único que recomiendo es evitar morder cosas excesivamente duras — huesos, hielo, nueces sin pelar — porque eso puede dañar la corona igual que dañaría un diente natural.

¿Qué pasa si no me pongo la corona que me recomendaron?

Depende del caso. Si el diente tiene un tratamiento de conducto sin corona, el riesgo de fractura aumenta con cada mes que pasa. Si tiene un relleno grande que está fallando, eventualmente el diente se va a romper más. Lo he visto muchas veces: pacientes que esperaron demasiado y lo que empezó como una corona terminó en una extracción porque el diente se fracturó de una forma que ya no se podía reparar.

¿Me pueden poner corona y carilla al mismo tiempo en diferentes dientes?

Sí. De hecho, es común en una rehabilitación de sonrisa completa. Los dientes que necesitan protección estructural reciben coronas. Los que solo necesitan mejora estética reciben carillas. Yo diseño el tratamiento para que todos los dientes se vean uniformes, sin importar si debajo hay corona, carilla o diente natural.

¿Tu dentista te dijo que necesitas una corona?

Si te recomendaron una corona y quieres una segunda opinión, o si tienes un diente dañado y no sabes qué necesitas, te invito a una evaluación en SOI. Reviso tu caso, te explico tus opciones con claridad y diseñamos un plan que tenga sentido para tu diente, tu boca y tu bolsillo.

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